“Lloramos o limpiamos”: damnificados

Afectados piden que el gobierno capitalino los apoye a recuperar una parte del patrimonio que perdieron.
Colonos separan la ropa para ver cuál todavía es útil.
Colonos separan la ropa para ver cuál todavía es útil. (Ilich Valdez)

Lugar

La calle Primera de Carlos M. Rincón, en la Unidad Habitacional Vicente Guerrero, Iztapalapa, fue una de las más afectadas con la lluvia que el pasado viernes arrasó con ilusiones y años de lucha; en cambio dejó tristeza y desolación.

“Lloramos o limpiamos”, le decía la señora María Teresa Gazano a su esposo, al ver que sus muebles y los instrumentos musicales de su hijo, estaban bajo aguas negras.

En la calle hay un desnivel, donde el agua subió más de un metro. Ahí está la casa de Patricia Flores, una de las afectadas por las inundaciones.

“Fortaléceme en estos momentos Señor, en estos momentos que te necesito tanto”, es la oración que constantemente dice Patricia al ver su patrimonio perdido.

Patricia vendía ropa y bisutería de temporada para mantener a sus hijos. En la casa, tenía medicamento que acababa de comprar para su tratamiento del corazón.

El viernes, Patricia se sintió mal y estaba recostada cuando alguien le dijo que subía el nivel de agua. En pocos minutos las aguas negras brotaban de todas partes.

Perdió su mercancía y se puso mal, por lo que paramédicos la atendieron.

Su vecino, Rodolfo Gracia, perdió una camioneta Ford, placas 342PVJ, la cual compró hace cuatro meses para su mamá. Hoy, los 50 mil pesos que gastó están perdidos porque el agua dañó el motor y pudrió los interiores.

El joven de 25 años ha visto tres veces inundarse su casa, pero ninguna como el fin de semana pasado, cuando el agua le llegaba a la cintura.

En el número 27, Emma Hernández, de 67 años, lo perdió todo. Sus muebles están destruidos y sus ahorros de 6 mil pesos, con los que estaba pagando la colocación de su piso.

Ese día, don Filemón, un albañil, acababa de echar el piso al patio cuando el agua subió y echó a perder el trabajo.

A la señora Emma la lluvia también le dejó un chipote y moretones en los brazos, pues al intentar salvar su patrimonio, resbaló y se golpeó. Quedó sumergida en las aguas negras.

Antonio Corona, de 70 años, es jubilado como obrero textil y con el dinero de su retiro compró dos máquinas para coser, las cuales quedaron inservibles, además de varios rollos de tela. En total, el anciano perdió cerca de 70 mil pesos.

Los vecinos de la Unidad Vicente Guerrero piden a las autoridades que actúen con celeridad y los apoyen para reponer sus pertenencias.

Los afectados informaron que apenas ayer les pasaron a repartir cobijas y aún no les dan una esperanza para saber cuándo podrán tener acceso al seguro que tiene el gobierno capitalino contra desastres.

Ayer, otra vez cayó una fuerte lluvia en la zona de Iztapalapa, por lo que los vecinos que habían sacado sus muebles, ropa, zapatos y otras pertenencias a secar corrieron a meterlos y resguardarlos donde pudieron.

María Teresa fue una de ellas, quien debido a la fuerte lluvia de hace cuatro días, perdió su nuevo refrigerador, adquirido en abril pasado.