Sabor al carbón para llevar y ayudar

Juan Carlos y Miriam, iniciaron hace 15 años su propio negocio de gorditas al carbón, ubicado frente a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UA de C unidad Torreón.

Torreón, Coahuila

Juan Carlos, quien trabajaba como empleado en un puesto ajeno de gorditas al carbón, decidió hace 15 años arrancar su propio negocio de lo que ya sabía hacer.

Miriam, su compañera de negocio, comparte la experiencia mientras atienden a uno de sus clientes más asiduos, Elvis, un taxista que supo apreciar su sazón a tal grado que hasta puso su base de trabajo a un costado de donde las gorditas de maíz al carbón se tuestan.

Con la garantía que toda la comida es preparada a diario y lo que no se vende lo regalan para aprovechar, Miriam asegura que por eso los que prueban sus gorditas vuelven, “porque nadie se ha enfermado y sabe a que es del día”.

Lo anterior, a pesar del riesgo de calentarlas a un costado de uno de los bulevares con más tráfico de Torreón.

Juan Carlos y Miriam, dicen que aunque es cansado trabajar todos los días, vale la pena.

Por ser un poco más seca la masa de maíz que la de harina, el acompañante por calidad es la salsa, en especial la verde, de la cual hacen nueve vasos de licuadora, considerando que cada medida es igual a un litro.

También ofrecen salsa roja, pero “como es de árbol (refiriéndose al tipo de chile que utilizan) la gente le tiene más miedo, aunque casi no pica”, bromean ambos.

Todo es al día, la preparación de las 200 gorditas aproximadamente, el esfuerzo, el sabor y la voluntad, porque después de sus seis horas de vendimia y otras tres o cuatro previas de cocina, Juan Carlos y Miriam le ofrecen las gorditas que no lograron vender a los migrantes.

“Fue una recomendación de Elvis, porque se las dábamos a él y las repartía, hasta que un día nos dijo que no se las diéramos, mejor llevárselas a los inmigrantes, que no te piden más que un pesito y ellos pasando hambre, se las regalas y les alegras el día”, cuenta Juan Carlos.

La relación se ha estrechado tanto, que ya algunos en su caminar llegan de donde estén para comprarles gorditas.

La pareja que desde una tarde anterior prepara todos los ingredientes para guisar a las 05:00 horas las 12 especialidades que ofertan, se apoyan de sus padres y suegros para llevar el negocio que alimenta a clientes asiduos y a los nuevos que se acerquen a probar.

Localizado frente a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UA de C, dicen que aunque es cansado trabajar todos los días, vale la pena.