ENTREVISTA | POR MÓNICA GARCÍA RAMÍREZ

Jordi Mollà Pintor, actor y escritor

El también actor, director y escritor, originario de Barcelona, expone por primera vez en México.


Jordi Mollà y su amigo imaginario, la pintura

Ciudad de México

Jordi Mollà define su estilo como libre, al que lo puede inspirar cualquier cosa, desde un libro a un pintor. En su más reciente visita al Distrito Federal como pintor mostró su colección The New Classics, que él mismo define como collages en los que pinturas de Rafael, Tiziano, pintura japonesa antigua que forman un remix para hacerlo más pop, más moderno.

¿Por qué elegiste a estos pintores para tus cuadros?

Todo surgió de manera muy casual, por Madrid compré unos libros y empecé a trabajar en el collage.

¿Cómo describirías esta colección?

Es como un chico que toma un Porsche y lo pinta a su manera. Es descontextualizar la obra desde su origen y de su contexto, obvio, y llevarlas a otro parámetro.

Has comentando que la soledad te llevó a pintar, ¿realmente fue la soledad o ya había surgido el interés de expresarte de otra forma?

Yo era muy amigo de Bigas Luna, que fue el que me invitó a pintar, yo veía que se lo pasaba tan bien que pensaba yo también quiero probar esto. Pero no lo había hecho antes y fue a base de soledad, de hecho la pintura es como un amigo imaginario que te hace mucha compañía.

"Yo no soy un artista, yo soy un actor que pinta".

En ese momento, ¿qué te inspiró?, ¿qué plasmabas en los cuadros?

Eran cosas muy simples, era sobre hojitas, era una iniciación. Nunca quise ser realista, ni figurativo, ni nada, sobre todo porque no sé dibujar, lo he intentando algunas veces en mi estudio en Madrid, pero al final acabo pintando en esos cuadros y solo existen tres de todos los que pinté figurativos.

¿Qué diferencias o similitudes hay ente actuar y pintar?

Al final no hay ninguna. Porque cuando dices una frase es como hacer una pincelada, el impulso es el mismo. Creo que un pintor cuando pinta está actuando sobre un cuadro también. La palabra actuar, es darle acción a un cuadro, es estar poseído con un sentimiento y bom, lo pone ahí, es como un actor que está poseído por un sentimiento y por una historia y bom, pinta con su cara.

Revisando tu historia, tu trabajo en la pintura fue ascendiendo a la par que tu trabajo en el cine.

Es que yo no me di cuenta, había empezado con cuatro cosas al mismo tiempo con 24 años, porque dirigí y escribí mi primer cortometraje a los 26 y a pintar a los 27, todo salió a la vez.

¿Te definirías en tu trabajo como un espíritu libre?

Sí, como un espíritu libre pero sobre todo creativo, no lo puedo evitar, para mí un día sin creatividad es como un día tirado a la basura.

El mercado de la pintura es muy difícil, ¿se te dificultó ascender en este ambiente por tu trabajo como actor?

No te creas, la gente es más abierta de lo que parece. Yo también pensé que tendría ese estigma, pero no, de hecho mis coleccionistas son gente entendida en arte, gente celebre, anticuarios, no es una groupie que viene y compra un cuadro, bueno a veces también. Yo creo que para la gente es tener un trozo de Jordi en su casa, en su vida, entonces entiendo que eso les guste.

Pero, como dices, el mercado más crítico te abre sus puertas…

Pero es que yo no trabajo para ese mercado, con lo cual estoy a salvo, yo no soy un artista, yo soy un actor que pinta.

El cuadro “Una madre para un mundo, un mundo para una madre”, que se subastó en Global Gift, recaudo 15 mil dólares.

Donaste una obra para la fundación Global Gift de Eva Longoria.

Sí, la compró Jaime Camil. La historia es de una madre que me dio una postal de una madona hace muchos años, aún la conservo en mi casa, esta madre perdió un hijo. Son dos cuadros idénticos pero con una cosa que cambia, en uno la luz sale de una madre hacia todos los personajes del cuadro y en el otro cuadro todos los personajes mandan la luz a la madre. Yo lo titulé “Una madre para un mundo, un mundo para una madre”. Como también tenía un carácter benéfico la gala me pareció que era una buena aportación.


Jordi en el cine

La temática en las cintas que has participado van desde el drama, acción, thriller, comedia e históricas.

No lo decido yo. Eso lo deciden los mercados, en Estados Unidos y México me ven como el malo y el malo hago, en Italia hice a San Antonio, cada mercado me ve diferente.

Como escritor y director de cine tus trabajos también varían en el género.

Quiero hacer cosas arriesgadas. La primera es una crítica a los medios de comunicación, en un mundo un poco imaginario; y la última era un poco como una pesadilla inexplicable, en un todo de una película de David Lynch o David Cronenberg.


Giuseppe Ferlito

Jordi aprovecho esta visita para invitar a un gran amigo y compañero de trabajo ha exponer junto con él. Giuseppe Ferlito, director y guionista de cine, también toma la pintura como otro modo de expresión.

¿Qué te inspira a la hora de pintar?

Para mi es una como un antidepresivo. Cuando no estoy filmando y tengo tiempo libre me aburro si no hago nada, y esto me ayuda a externan creatividad sin vínculos de ninguna forma, pinto lo que siento en el momento como la violencia que está en el cuadro de Tyson.

Tienes un cuadro con dos máscaras y una es como una calavera mexicana.

Hace como dos años fui a Puerto Vallarta y vi la calavera, me encantó muchísimo. Me encantó poner dos máscaras que se miraban, una mexicana y una de Venecia, como diciendo somos dos mundos diferentes pero a la vez no tanto.