Accidentes de ferrocarril a la orden del día

La Opinión publicó el 29 de agosto de 1918 el que se registró en la Estación de la Mancha, había explotado una caldera que arrastraba al tren de carga 29, murieron el fogonero y el maquinista.
Publicación del 29 de agosto de 1918.
Publicación del 29 de agosto de 1918. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Así como son frecuentes, por desgracia muy frecuentes, los accidentes de autos, así eran los de ferrocarril. Uno de ellos se registró en la Estación de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme. Perdón, esa es otra historia.

Resultó que había explotado una caldera que arrastraba al tren de carga 29 y en el percance, murieron el fogonero y el maquinista. Los cadáveres fueron envueltos en mantas y traídos a la región lagunera para la sepultura.

Algunos empresarios eran demasiado piedras. El comerciante Francisco S, se negó rotundamente a donar un mugroso costal de trigo para la casa de beneficencia, a cuyas damas voluntarias corrió feamente.

Como se había mencionado, las desbandadasde la guerra mundial eran una tentación. Se daba cuenta de que un grupo de soldados alemanes, se insubordinó y los oficiales se negaron a ir a combatir al frente.

Mientras tanto, por aire, a los alemanes que iban en retirada les cubrían las espaldas, y las cabezas y las panzas y todos sus cuerpecitos, las aeronaves del káiser Guillermo II.

Antes de que la palabra socialista sonara peor que cuando le dicen a uno que ahí viene el Coco, México planteaba de muchas formas la reivindicación del obrero, bajo el ala de la Constitución del 17.

Ellos vestían el llamado flux de mezclilla, que estaba manchado de grasa. Mucho trabajo y poco pago. Pero así estaba la cosa en todo el país, en todos los trabajos, hasta los diputados y senadores ganaban poquito, pero como dicen, a lo mejor no era que les dieran, sino que los pusieran donde había.

Los ferrocarriles eléctricos que daban servicio en la región, anunciaban su nuevo servicio de carga y eso facilitaba las cosas para muchas personas, y se comprometían a entregar la mercancía en cualquier punto de la vía.

Se hablaba un poco menos del gobernador de Durango, el general Domingo Arrieta, que por entonces volvía a tomar el mando, ya que se ausentó unos días para ir a arreglar unas cosillas en la capital del país.

Obreros de la Metalúrgica anunciaban las festividades que iban a tener con motivo de las fiestas patrias y hasta se formó un fino comité para tal fin. Y eso que todavía faltaabn varios días, pero siempre es mejor estar listos.

A diferencia de estos tiempos, el ayuntamiento de Torreón daba la orden a sus empleados de no andarse metiendo en cosas de la elección política, sin que hubieran renunciado a su puesto.

Ya estaban muy de a tiro los pobres alemanes. Tanto, que hasta un solo cabo del ejército francés, logró capturar a 70 soldaditos teutones, que le tiraron una pedrada a su tanque y estaban escondidos en una cueva.