Karol Wojtyla se convertía en Juan Pablo II

Durante 1978, Palestina e Israel se daban con todo, mientras en México no había vuelos por una huelga de Radios Aéreas. La Laguna luchaba por convertir las vecindades en lugares habitables.
Octubre de 1978.
Octubre de 1978. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

El mundo seguía conmocionado con la repentina muerte de Juan Pablo I al día 28 de septiembre, a tan sólo 33 días de haber asumido el papado.

Fue el primero en elegir un nombre compuesto y en abolir la coronación papal. Era llamado el Papa de la Sonrisa, un hombre sencillo y pobre.

La SEP aseguraba que la educación sexual en México no se había abolido, y eso que las pías damas le habían hecho mucho la lucha a que se acabara semejante peladez. 

Y pues la boruca para designar a un nuevo papa estaba buena. Los candidatos eran casi todos italianos, para no variar.

Según las profecías de Garabandal, un rancho español, el que seguía iba a ser el último antes del fin de los tiempos. Y nada, seguimos aquí.

Mientras Israel se defendía como gato boca arriba para que no les impusieran un Estado palestino, los palestinos se defendían como gatos boca abajo e Israel iba copando más y más territorios al menor descuido.

Para entonces, ya había algunos observadores que se daban cuenta de que las tiendas de autoservicio iban desplazando a los almacenes y bodegas tradicionales de tamaño menor. La tendencia sigue.

Trabajadores de radios aéreas estaban en huelga y causaron que el 80% de los vuelos en México se omitieran.

Pues si, no había quien dijera para donde sí o para donde no darle al avión, helicóptero, avioneta fumigadora o papalote.

En México también el horror. Gilberto Flores Director del Instituto Azucarero, político rancio y poderoso y su esposa Asunción Izquierdo, fueron asesinados.

El sospechoso menos probable fue el autor: el nieto mimado de la pareja, Gilberto Flores, inmisericorde con los abuelos y nunca se supo bien por qué lo hizo.

Todavía existían en La Laguna las famosas vecindades, que eran auténticos guetos. Se pedía la intervención de las autoridades para higienizar estos lugares donde mucha gente vivía hacinada.

López Portillo aseguraba que México no era un país en quiebra y que no discriminaba a las minorías, lo que no tenía mucha relación. Y amargamente se quejó de que no estábamos en las prioridades por ser un país en desarrollo.

Nuestros vecinos gringos fraguaron un plan hermoso: construir una reja de malla de gallinero para que no anduvieran pasando los braceros.

Al día 17 se anunció que Karol Wojtyla, Arzobispo de Cracovia, era el nuevo papa quien adoptó en honor a su predecesor el nombre de Juan Pablo II.

Y grandes, enormes cambios vio el mundo entero con este hombre originario de Polonia. Por cierto, los cardenales casi se agarraron de los pelos al tomar esta decisión.

La CTM andaba con el pendiente de quien iba a suceder a Fidel Velázquez en el liderazgo. Pero Fidel nomás les dio atole con el dedo, porque no se fue hasta que se murió, varios años después de aquel octubre.