En duda el ataque de la URSS a Olímpicos de Los Ángeles

Durante 1984 el precio del acero subió y un préstamo más hundía la economía nacional. En Argentina, el régimen militar de Bignone dejó miles de muertos y desaparecidos.
Enero de 1984.
Enero de 1984. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Muy fuerte andaba el run run de que se había muerto el presidente ruso Andropov, de quien Reagan alguna vez dijo que le caía bien y seguro le echó la sal. No se murió entonces, pero se iba a morir en febrero.

Durante la misa de Noche Vieja, Juan Pablo II pidió perdón al mundo por los pecados de los católicos y todos los hombres, pero nada más de los de 1983.

Miguel de la Madrid bien optimista y jacarandoso, declaraba que no había problemas insuperables para México, aunque hasta ahora, no hemos superado esos años de crisis. Y siguieron pidiendo préstamos caros.

Subió el acero. Y aunque se autorizó otro préstamo millonario para abatir la crisis, con eso todo se volvía a derrumbar.

En escalada los precios subieron y se temía que el algodón no se fuera a vender bien, aunque el 83 fue un buen año para la región en agricultura, en todo lo demás no.

Argentina se conmocionaba porque miles desaparecieron o fueron asesinados en el régimen militar del general Bignone.

Cualquiera que simpatizara al menos con las izquierdas tenía ese destino entre 1975 y 1978.

Muchos cuerpos no se recuperaron por que eran dinamitados, arrojados al mar en ristras, o quemados. ¿Le suena?

Desde Washington fue aprobado un plan de paz para Centro América, que incluía reducir, no quitar, elementos militares gringos de algunos países. Kissinger siempre metiendo la pata en el bote, dijo que mejor mandaran más soldados.

Rusia en tanto, prohibía en sus cafeterías con pista de baile la horrorosa y burguesa música gringa, pero sí les dio chanza a los jóvenes de escuchar música precisamente soviética. Pura polka kasachof, muy bailable.

Antonio García era cuida carros en Torreón y tenía 54 años. Vivía con su madre en la Segunda Rinconada la Unión.

Los vecinos dejaron de ver a la señora y lo denunciaron. Ella murió en noviembre del 83, pero el hombre no tenía para el sepelio y la enterró en su casa, en las faldas del cerro. Así la crisis.

No era novedad pero al fin se denunciaba que Israel tenía una política de terror que aún sostiene contra territorios árabes ocupados, en particular Palestina, que ya iba cortada como a la mitad.

Nos metió una santa revolcada el mal clima a los laguneros. El saldo fue de dos muertos, aunque se consideraba que el clima era muy benéfico para la agricultura.

Y aunque las relaciones URSS-EU iban ya medio tibiándose, todavía se tiraban de cacallacas unos a otros. Por ejemplo, el soviet no sabía bien si iban a boicotear las olimpiadas de Los Ángeles.

Al día 21, en Acapulco se murió Tarzán. El actor Johny Weissmuller ya estaba bien loco el pobre y estaba convencido de que era el hombre mono, que vivía en la selva y traía en friega a otros pacientes de la clínica donde convalecía, gritándoles y brincándoles. Un ícono sin dudas.

Entre que la gente elegiría voluntariamente métodos anticonceptivos y el clero se negaba a la coerción en el tema, el gobierno pedía que ya no fueran tan cachondos porque ya éramos un montón en México, todos se hicieron bolas. Era el paradigma de solucionar la desigualdad, pero evidentemente, no funcionó.