El petróleo, la manzana de la discordia en Irán

En agosto de 1951 Corea estaba en guerra y anhelaba la paz, los iraníes estaban en paz pero querían enfrentarse a las potencias. La Laguna se había quedado sin carne, pero abundaban las lluvias.
Agosto de 1951.
Agosto de 1951. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

De mala gana, Harry Truman, presidente gringo, firmó una Ley para combatir la inflación en Estados Unidos. Básicamente por que la consideraba ineficaz, pero firmó.

Tras propuestas de paz de parte de Rusia, Estados Unidos calificó las intenciones de ser una trampa y dijo que el mundo no debía volver a confiar en las palabras escritas en alfabeto cirílico.

Ya se ejecutaban las conferencias de paz para Corea pero nadie quería ceder. Las mentadas conferencias se cancelaron porque pasó un compañía roja cerca del lugar donde estaban platicando y los aliados tomaron eso muy a mal.

Luego Corea dijo que eso fue un error, casi casi que las tropas habían confundido las calles y entraron a la zona neutral.

Tras muchos ruegos se retomaron las pláticas que tenían el signo del fracaso. Para el día 11 de plano se abandonó el lenguaje diplomático.

En La Laguna no había carne. El azúcar subía en la capital y ya esperaban el trancazo las amas de casa laguneras. En contraparte, llovía y esto beneficiaba al campo y sus cultivos.

Egipto tenía bloqueado el canal de Suez y eso evitaba que se trasladara petróleo a Inglaterra.

Y se pusieron peor los egipcios, que aseguraron que en otra guerra, los ingleses ni fueran a pensar que los iban a ayudar, repudiando el tratado que firmaron en 1936.

Irán también andaba alzado y por el mismo motivo: el petróleo que era objeto de deseo de las potencias, que ya habían explotado tantos recursos ajenos.

Y se temía que los iraníes se volvieran comunistas, como todo lo que fuera una especie de rebelión ante el statu quo.

Un pacto potente firmaron tres órganos del PRI, la CNC, la CTM y el llamado Sector Popular, a fin de volver más poderoso al partido. A la fecha, siguen unidos al menos en el imaginario colectivo.

Ecuador y Perú retomaban viejas rencillas y se acusaban mutuamente de agresiones bélicas, ahí pobremente, pues la verdad América Latina no tiene, ni tuvo armamento potente.

Y ¿adivinen quien se ofreció a mediar entre los dos? Estados Unidos, por si no lo imaginaban.

Mexicanos en Estados Unidos emitían una queja sobre la condición de 1,800 paisanos que prácticamente eran alojados en campos de concentración. 

Desde Argentina, llegaban noticias acerca de que la gente pedía la reelección de Juan Domingo Perón y sobre todo, querían que Evita fuera la vice presidenta.

Jamaica vivió un horrible huracán que dejó muertos, heridos y daños enormes. Y como no queriendo, el huracán se fue arrimando a México, dándole a Mérida, agarrando para Tamaulipas pero quedándose en Veracruz, y también dejó otro caos en San Luis Potosí, barriendo con La Huasteca.