Carter y Reagan, la contienda presidencial

En 1980, en La Laguna despedían a los judiciales gordos, el Vaticano de desgarraba las vestiduras con el tema del control natal y la violencia azotaba a El Salvador con cientos de muertes.
Octubre de 1980.
Octubre de 1980. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

En la trigésima reunión del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, a la que acudieron ministros de países ricos y pobres, los pobres la dejaron caer contra los ricos que aseguraban los pobres, o sea nosotros, tenían egoístas modos de ser.

Andaba la volantera de que había billetes falsos de 50 pesos. El Banco de México en su sucursal lagunera, informó que estaban medios raros, pero que no eran falsos. 

Para variar, las policías locales andaban como a 10 cuadras del desfile, todos perdidos. En Torreón dieron de baja a 25 "mantecas", que sí estaban gordos, pero eran elementos de la Judicial, muy perjudiciales que se extralimitaban en funciones.

Bogotá vivía momentos de pánico por culpa de un loco sádico que acuchillaba a las jóvenes en las piernas. Las pobres pensaban que les querían robar las bolsas, pero no.

Según esto, México era pieza altamente codiciada por fabricantes de equipo bélico por la presunta nueva riqueza del país. Y lo lograron. Tenemos de todo.

Los obispos se reunieron en el Vaticano en un sínodo donde se habló sobre "la función de la familia católica en el mundo moderno".

Y se pelearon por lo del control natal. Algunos pedían que se aceptara la anticoncepción como pecado menor y evitar un pecado capital.

Y los pecados capitales cundían por este pobre planeta desolado. Irán e Irak en guerra, en El Salvador se reportaban decenas de muertos al día y lo más pesado no fue lo de todos esos civiles, sino del embajador de Sudáfrica, que estuvo secuestrado 11 meses y luego asesinado.

El 90% de la población rural estaba mal alimentada. Y nos escandalizábamos de los países más "pobres".

Para ser francos, a los campesinos se les había olvidado hacía mucho tiempo. Aún es momento de que no los recordamos aunque los tengamos enfrente.

El colmo de los colmos ocurrió en las oficinas de la 'polecía' de Gómez, cuando se robaron la nómina de unos 90 mil pesos.

Para no quedar mal, los polis no dijeron nada y le echaron la culpa a un pobre viejito que tenía trabajando ahí 20 años. Puras vergüenzas.

Al parecer habían muchas reumas en el país, por que era alarmante la falta de reumatólogos en México. Ahora nos faltan geriatras.

El Salvador vivía una auténtica hecatombe. Para entonces, al corte, llevaban cifras de al menos siete mil personas asesinadas desde enero de aquel 1980.

Y lo peor era que muchos profesionistas mexicanos se tenían que ir de mojados por que la cosa estaba fatal.

El Soviet ya no era lo que fue. Hasta el premier Kosygin renunció ya todo cansado y enfermo, muy dado al traste.

Fue el que sucedió a Nikita, pero nunca le llegó al cotorreo. Pusieron a Tijonov, otro viejito, al mando. Carter y Reagan contendían por la presidencia gringa.