Trenazo en Saltillo dejó 250 peregrinos sin vida

En octubre de 1972 La Opinión publicó la tragedia de la unidad que iba a San Luis Potosí. En ese tiempo también Los británicos seguían obsesionados con el maléfico Jack "El Destripador".
Portada de octubre de 1972 en La Opinión.
Portada de octubre de 1972 en La Opinión. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Muy renovados en La Opinión. Presumíamos en las primeras páginas de aquel mes acerca de que nuestro diario contaba con los últimos adelantos tecnológicos.

Además, los mejores reporteros trabajaban para nuestro querido diario, ejem, no por presumir, pero igual que ahorita.

Los británicos seguían obsesionados con el maléfico Jack "El Destripador" y aunque estudiaban y estudiaban, el asunto seguía en el más rotundo misterio. Los sospechosos iban desde un migrante polaco hasta un nieto loco de la reina Victoria.

La Cámara de Turismo de Torreón anunció que iban a mandar a traer para el zoológico del Bosque, unos changos japoneses. La idea era que copulasen en el bosque y llenaran de alegres changaderas el lugar. Casi se cumplió la profecía. Pero pobres animales, ¿qué culpa?

Se murió la mamá de Díaz Ordaz, quien diría que tenía madre. Las conmemoraciones del 2 de octubre se realizaban incluso en La Laguna pero con bajo perfil.

Acá los industriales pedían más lana para invertir. Los campesinos solicitaban los clásicos créditos al Banco Agrícola para los cultivos de invierno y se los aprobaron.

Locatarios de los mercados también querían dinero. Todos querían dinero. Lo bueno que el algodón se cotizó bien.

Eran menos frecuentes los "trenazos", pero más letales como el ocurrido en Saltillo al día 6, con saldo de casi 250 decesos. Estaba muy inseguro el transporte por entonces, cada mes se reportaban al menos dos o tres accidentes de avión con decenas de muertos.

Cientos de personas quedaron lesionadas en el "trenazo", eran peregrinos que viajaban de San Luis Potosí a Saltillo. Los mismos deudos buscaban cadáveres entre los restos del accidente. Se tuvo que hacer un entierro masivo en el panteón de Santiago.

Seguían las cosas muy bárbaras en América Latina. En Chile la insurreción estaba incontenible y Salvador Allende tenía fundados temores de que eso era un complot extranjero, ejem, gringo. Perón aferrado a volver a Argentina.

Y si alguien sabía de la paz en Chile, era el Vaticano que emitió un angustioso llamado a la conservación de la misma, pero ya se estaban dando y bien fuerte.

Profes mexicanos exigían un mejor salario. La verdad es que era entonces una auténtica labor de vocación y de amor, por que como sufrían para que les pagaran. Aunque los niños de entonces eran muy diferentes a los de ahora.

Una vuelta inédita en el conflicto de Vietnam: los del sur no querían los tratos que ofreció el gordito Kissinger y se rebelaron contra los EU. Y si eso hacía el sur, pues el norte con más razón.