El río Aguanaval era una pesadilla

En agosto de 1973 todavía eran vacaciones y se informaba que en cuestión de turismo, Torreón no tenía calidad. Y que a nadie le importaba un cacahuate. Bueno, eso dijo el director.
Agosto de 1973.
Agosto de 1973. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

La industria nacional ya andaba muy con el pendiente por que la inflación estaba incontenible.

Echeverría los instaba a ser más humanistas, para construir el México del mañana, que ya es hoy y no muy bonito. Le echaron la culpa a la falta de producción agrícola.

Todavía eran vacaciones y se informaba que en cuestión de turismo, Torreón no tenía calidad. Y que a nadie le importaba un cacahuate. Bueno, eso dijo el director de la Cámara de Turismo.

El rector de la UNAM autorizó el ingreso de la policía capitalina a la Universidad, para que fuera contenida una presunta ola de violencia. El horroroso fantasma del 68 asomaba su cara. Hubo varios detenidos y también protestas.

Estaba en órbita el famoso Skylab 2, pero sucedió un problema y el ambicioso proyecto estaba por caer a tierra con todo y los millones invertidos. Ya andaban mandando una nave de rescate para los astronautas que trabajaban allá.

Salvador Allende en Chile ya no podía controlar las cosas que pasaban. Declaró que su país no sería pasto del fascismo. La mano que mecía la cuna operaba desde la CIA gringa. Y eso acabó muy mal.

Se pasó un comerciante de Nuevo León: se escapó con la secre, dejó a la esposa y le robó a su socio. Aparte se llevó a sus tres hijos. Vinieron a dar a Torreón, donde les cayó la denuncia de la señora.

Juan Domingo Perón ya estaba cáscara, expulsado de Argentina recorrió el mundo, pero para esas fechas ya andaba con aspiraciones presidenciales, enarbolando la bandera de Evita. Los doctores le dijeron que ya no estaba para esos trotes.

Poblados cercanos al Aguanaval otra vez veían la pesadilla de las inundaciones. Hasta a la fábrica Sulfatos de Viesca andaba el agua. Luego hasta el Nazas se alborotó.

Y además llovió fuerte en todo el país, con los consiguientes daños, de pilón llegó el bravo huracán "Brenda". También en la lejana India, las aguas azotaron a la raza con la destrucción desbocada de la naturaleza.

Por lo del Watergate, Nixon casi ya ni salía de su casa. En todos lados le querían hacer de cosas. Cosas malas por cierto, como matarlo. Pero mandó a Kissinger.
Nuestro diario estrenaba sucursal en Monclova, ampliando fronteras y con la más alta tecnología.

Inglaterra sufrió varios ataques terroristas; en Irlanda se dejaron ver auténticas oleadas de bombas que destruían todo al paso, y sembraban el odio y el temor. Chile y hasta Suecia, también pasaban por esos apuros.

De nuevo un terremoto azotó a la capital. Se reportó el deceso de 900 personas en el primer conteo de víctimas. Y faltaba aún el del 85. Los daños fueron enormes. El gobierno mexicano declinó ayuda del extranjero.