Otra vez se quemó el mercado Alianza

En 1990 se publicó que la vedette Gloriella fue detenida en un frustrado asalto a una gasolinería en Colima. Ya no dejaba dividendos eso de encuerarse.
Hemeroteca La Opinión, publicación de 1990.
Hemeroteca La Opinión, publicación de 1990. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Los rumanos estrenaron año sin Ceausescu, dictador comunista cuyo partido fue declarado muerto. Poco a poco salía el peine de los desastres que pasaron en el país de Europa del este durante esa gestión.

Tal vez para evadirse de la cruda realidad, la gente se enfocaba más y más en la farándula. La Opinión tenía ya una sección especial dedicada a esos temas y era muy exitosa aunque frívola. Así nos enteramos de que Laureano Brizuela estaba en la lista negra de Hacienda por evadir al fisco.

Otra vez se quemó la Alianza, causando pánico entre la gente que hacía sus compras. No hubo pérdidas personales, pero si materiales en cuantía.

Aún el panorama económico era devastador. Y los mundos se mezclaban con frecuencia. La vedette Gloriella fue detenida en un frustrado asalto a una gasolinería en Colima. Ya no dejaba dividendos eso de encuerarse. Ella dirigía una banda de ocho empistolados.

De nuevo los vecinitos gringos metían manitas, patitas y todo en Centroamérica.

Arrestaron a Manuel Noriega, derrocado jefe de gobierno de Panamá, no sin antes hacer un desmother en el país. Noriega que desde luego no era ningún palomito, dijo que su arresto era político.

Carlos Hank González llegó a hacerse cargo de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos y los campesinos temían que el ejido volviera a manos particulares. Lo bueno es que ya los latifundios estaban en todos lados.

El gobierno de México juraba y perjuraba que nunca más iban a rescatar empresas quebradas y que había sido un error rescatar algunas con tal de mantener los empleos.

Por cierto que las autoridades se rasgaban las vestimentas por que en EU se hablaba pleno sobre el narcotráfico mexicano. Se sentían violados en su soberanía y prometieron que el Tío Sam no iba a venir a andar esculcando acá las drogas. Pos estos.

Vinieron de visita los reyes de España, con charlas bien chidas y cordiales con Salinas y doña Cecilia Occelli. Prometieron armonía en las relaciones.

Y se avisaba de una buena vez por parte del gobierno que los apuros económicos iban a continuar. A la gente no le quedaban fuerzas para revueltas, aunque continuaban aisladas, medio escondidas en medio del mar de información oficialista.

Tras la caída del muro y con las reformas de Gorbachov, las repúblicas soviet comenzaban sus rebeliones independentistas. En aquel mes tocó a Azerbaiyán, y la aún entonces URSS envió sus tropas.