Soldados alemanes ya se andaban desmoronando

En agosto de 1918 La Opinión publicó que en esa época se capturaron a más de 110 mil prisioneros de aquel bando, que incluía desde luego, austriacos y alguno que otro otomano.
Publicación de agosto de 1918.
Publicación de agosto de 1918. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Para entonces la verdad era que todo mundo se estaba preguntando cómo y sobre todo, por qué, la guerra había comenzado.

Habrá que recordar que oficialmente empezó el 28 de julio de 1914, tras el asesinato del archiduque Franz Ferdinand de Austria y su esposa Sofía Chotek a manos de Gavrilo Princip en Sarajevo.

A esas alturas como que ya nadie se acordaba muy bien de aquello. Un conflicto europeo netamente y sí, grave, pero que pudo haberse solventado de forma virtuosa, acabó en aquel horrendo caos.

Fue nombrado como delegado por Durango del Gran Club Aliado, el señor Juan de Dios de Milicua. Su primera labor sería instalar una delegación en la población de Gómez Palacio.

La Opinión publicaba por entonces algunos textos en los que el analista Juan Jenaro Robles, se planteaba las posibilidades de los orígenes. Excelentes, valiosísimos. Al menos entonces había manera de entender un poco todo aquello.

Los muertos quedaban inermes sobre los campos de batalla, cuando no tenían la buena suerte de que sus compañeros los levantaran y llevaran a sus patrias. O al menos, los enterraran por ahí.

Pero en Torreón, se anunciaba que el gobierno municipal ya había expropiado unos terrenitos de la American Mexican Mining Developing Co., para construir un panteón nuevo, por que la ciudad había crecido mucho y la vida y la muerte con ella. Eran unas veinte hectáreas y todos contentos, por que la minera le debía unos dinerillos al ayuntamiento.

Los trabajadores del servicio del Ferrocarril Eléctrico escribieron a La Opinión porque según esto, Juan Zamora, directivo de la empresa, había tenido que renunciar por unos zalameros que nada más andaban ahí regando el tepache.

Los pobres soldados alemanes ya se andaban desmoronando, y con toda la razón, por que durante agosto, se capturaron a más de 110 mil prisioneros de aquel bando, que incluía desde luego, austriacos y alguno que otro otomano.

Aunque todavía andaban algunos medio fuertes, como los que combatían por el mar. Se generó gran escándalo por que les encantaba atacar barcos civiles, como el vapor galo Lyidian, que tuvo muchas bajas inocentes.

Cierto que en México la paz estaba cerca. "Paz", por que faltaban muchas turbulencias aún, pero los trenes que trajo Don Porfirio, fueron claves en la lucha.

Sin embargo, al igual que los alemanes, había algunos cuantos que no se tentaban el corazón para atacar este medio de transporte, aunque en el viajaran solo civiles.

Se anunciaba en La Opinión el licenciado Hilario Corral, que había establecido su "buffete" en Juárez 1514, en la planta baja del hotel Washington. Los gastos eran por su cuenta.