La Opinión tenía nueva máquina de prensa

En 1918 publicó además que llegaban tres periodistas de la capital, expertos y darían impulso a La Laguna.
Publicación de La Opinión, agosto de 1918.
Publicación de La Opinión, agosto de 1918. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Ya se había dicho que Saltillo iba a tener su fábrica de carros Ford, pero se sembró la duda feamente, ya que al parecer, otras entidades federativas ofrecían más beneficios a la compañía.

Incluso ya mejor dijeron que ese chisme iba a ser competencia del gobierno federal. Esas voladeras que le dieron a los coahuilenses y más a los laguneros, se iban derrumbando.

Anunciaba La Opinión sobre las mejoras en pro de los lectores: una máquina de prensa, la compra de un local para colocar todo ahí y en fechas cercanas, la llegada de tres periodistas de la capital, expertos y que darían impulso al periodismo lagunero.

Aún se escribía sobre el show de Amparito Guillot, quien se dijo, era muy discreta y con su apoteósica presentación en el Cine Imperio de Torreón, reforzaba solo la leyenda de que era de las más grandes.

Por cierto que con las prisas y relajo de la mudanza, el diario no pudo salir el día 27 y fue publicada una disculpa a los lectores, que ya eran muchos, por no haber aparecido.

Ya se andaba terminando casi la guerra, pero no le hacía, en el norte de México se fundó el Gran Club Aliado, que estaba a favor de los que se decían defensores de la libertad, o sea los ejércitos aliados.

Había gente de Chihuahua, Durango, Nuevo León y Coahuila. En Torreón tuvieron su junta la noche del 27 y se nombró la mesa directiva. El fin del club era mostrar la cultura y más que nada presumir y que el mundo viera que era lo que se quería defender. Zaz.

Era un poco raro, pero los patos le tiraban a las escopetas. España prometía hacerle un empréstito comercial a los EU, por unos 400 millones de pesetas, pero de seguro, ahí había un gato encerrado.

Aún se veía mal que los países fueran neutrales en el conflicto. Pero francamente, ¿que podían hacer algunos países como México? O cualquier otro Latinoamericano.

Pero países como Suiza, Holanda, o la misma España, era algo que no podían entender los europeos. Y eso que los germanos hicieron y deshicieron con los países vecinos.

Desde entonces los laguneros no sabían manejar. El conductor de un cabriolé, con su falta de impericia, ocasionó un accidente por que se le atravesó al tranvía eléctrico. El chofer se llevó tremenda revolcada y el cabriolé quedó inservible.

A los comerciantes de trigo les mandó el ayuntamiento de Torreón un aviso de que todo lo que vendieran tenían que dar aviso antes, por que si no, les iban a cobrar a ellos un impuesto que había al respecto. Puras cobraderas.

Los Países Bajos eran neutrales en la guerra, pero no le hacía. Al menos siete pacíficos barcos pesqueros fueron hundidos en costas holandesas y adivinen a quién le echaron la culpa. Sí, a los alemanes.

Muy movido era el gobernador de Coahuila, Espinosa Mireles, quien visitó por entonces la Escuela de Adultos, pero no piense mal, no era nada prohibido, era sólo para alfabetizar a los mayores.