Habla el lenguaje de la música

A sus pocos años, Sharon Itoi ya sabía algunas palabras en español. Su madre proveniente de Guanajuato le había inculcado la lectura y la escritura de la lengua romance mientras vivía en Japón.
Sharon da clases de piano en la casa de la Cultura Diego Rivera del Instituto Cultural de León.
Sharon da clases de piano en la casa de la Cultura Diego Rivera del Instituto Cultural de León. (Sergio Contreras)

León, GTO.

A los once años de edad, Sharon Itoi ya sabía algunas palabras en español. Su previsora madre, nacida en Guanajuato le había motivado a leer y escribir en la lengua romance cuando vivían en Japón. Pero al llegar a México era como si hubiera olvidado todo.

Las palabras no sonaban como ella creía conocerlas y aunque a ella sí le entendía, solo podía contestarle en japonés. Se desesperaba por no poder comunicarse.

La letra cursiva que se enseña en la escuela primaria fue otra barrera para ella. Al reto de aprenderse los símbolos había que sumarle la obligación de ponerlos a danzar de la mano. Pero durante la transición hubo algo que le ayudó a comunicarse: la música.

Cuando llegó a la escuela, todos la veían raro, querían hacerse entender, pero ella apenas conocía algunas palabras en español.

“Fue difícil, yo no les entendía y sentía que me veían como extraterrestre”, recuerda con humor. Sin embargo, el haber tenido clases de piano desde los seis años de edad le dio una manera de expresarse en un país que le era completamente ajeno.

De su aterrizaje ha Guanajuato ha pasado más de una década. Desde entonces ha viajado a Japón unas seis veces. Va a ver a su padre, quien vive de aquel lado del mundo por cuestiones laborales. Trabaja en una firma de tecnología biomédica. “Hacen máquinas que aquí todavía no existen”, asegura.

En Japón su padre conduce un automóvil Mazda, de la misma empresa que recién abrió una planta en Salamanca, Guanajuato.

Ella ha notado que el número de paisanos ha aumentado, aunque hasta ahora no ha entablado relación con ninguno de ellos.

“Yo les diría que busquen un buen lugar para vivir, que vayan acostumbrando poco a poco su estómago a la comida mexicana y que si necesitan ayuda, la pidan”, aconseja.

“Si no hablan español, ya hay muchos mexicanos que hablan inglés”, agrega.

Sharon sabe de la hospitalidad local, en este tiempo ha logrado hacer muchos amigos a través de la música. Su vida podría escribirse sobre un pentagrama.

Estudia música. Sabe tocar el piano y está tomando clases de contrabajo. También logró tumbar la barrera del idioma.

Habla y escribe español con una fluidez que borra cualquier vestigio del japonés. Le gusta leer y tiene un vocabulario muy amplio.

Además de estudiar, da clases de piano en la casa de la Cultura Diego Rivera del Instituto Cultural de León. Prácticamente son lecciones particulares.

Una niña de 7 años de edad es su alumna de los sábados. Entre semana también imparte cátedra musical a nivel preescolar en un jardín de niños de la colonia Delta.

Su agenda casi siempre está ocupada. Quiere destacar en el arte, se le nota cuando habla sobre notas, partituras e instrumentos. La música es un idioma, y además del japonés y el español, Sharon también lo habla perfectamente.