Experiencias reales en Tinder: lo bueno, lo malo y lo feo

Catorce valientes anónimos compartieron sus historias usando una de las apps más populares del mundo para encontrar pareja
Historias divertidas y otras no tantos de usuarios mexicanos de Tinder y otras apps de citas
Historias divertidas y otras no tantos de usuarios mexicanos de Tinder y otras apps de citas (Shutterstock)

En este día el amor más de uno acudirá a una app de citas para apaciguar la soledad...o sólo buscar pasar un buen rato. Muchos usuarios han pasado por lo mismo en su búsqueda del amor, con diferentes resultados.

Reunimos varios testimonios, historias tristes, muchas quejas, un par de aventuras inolvidables y una adorable historia de amor. ¿Quieres contarnos la tuya? Por favor hazlo en los comentarios.

En el cine. Julián, 30 años

"Hice match con una chica que luego luego fue al grano, quería cumplir unan fantasía sexual. Quedamos de vernos en una tienda departamental, en un vestidor, pero a la mera hora me cambió el lugar a un cine.

Llegué a la hora que habíamos quedado y ella venía tarde. Pensé que había sido broma, pero después de un rato pareció con una gabardina larga encima. Era muy diferente a la de las fotos, pero nada mal.

Compramos boletos para ni me acuerdo qué película y entramos al cine. Habían como 30 personas. Empezamos a darnos besos, una cosa llevó a la otra y cumplimos su fantasía. Se fue inmediatamente después. Yo terminé de ver la película y me tomé una coca con muchos hielos." 

Ni creyendo en algoritmos encontramos el amor. Diego, 26 años

"Antes de bajar Tinder tenía Hornet y la usaba para sexo casual que era más o menos efectivo, pero después de un tiempo me cansé de eso y quería conocer gente en plan de citas o mínimo hacer amigos y salir...sin dejar de lado el sexo casual, porque Tinder también es bueno para eso. Tuve un montón de matches pero era raro que alguien comenzara una conversación o mínimo contestara el saludo. Yo a veces tampoco lo hacía, la verdad es que era más entretenido el juego de a ver a quién también le gustaba y quién andaba por ahí. De hecho, gracias a eso descubrí la orientación de varios ex compañeros de escuela.

En total salí con 9 chicos, uno fue un rato mi fuck buddy, otro sigue siendo un amigo lejano y me enamoré de otro muy cabrón y no funcionó. Los demás no pasaron de una cita o ni la mitad de una.

No estuvo mal usarla, pero tampoco es que las apps te emparejen automáticamente, ni con cien cosas que le gusten a los dos ni por los amigos en común. Somos tan complicados que ni creyendo en algoritmos encontramos lo que pensamos que buscamos". 

Amor trans. Angel, 28 años

"Use Tinder hace tiempo y me di cuenta que existe un gran, pero gran número de persones transexuales que la usan. Me gustó ver que no se esconden, sino que publican que son transgénero. Creo que es un gran lugar para conocer a gente diferente." 

La que se fue. Pepe, 29 años

"Salí dos veces con una chica que me gustó mucho gracias a Tinder. Empezamos a platicar en la app, y generalmente los que están ahí, pues están en el mismo canal de conocer gente. Por eso es mucho más fácil salir ¿sabes? Fuimos a correr al bosque de Tlalpan en nuestra primera cita, algo raro pero divertido. Después nos vimos en Cuernavaca y fuimos de fiesta. Fue un éxito para mí porque la pasamos bien. Lo malo es que vive en Torreón, fue pasajero. Dentro de Tinder hay muchos tipos de perfiles. Gente que busca amigos, otros que dicen que quieren platicar pero en el fondo buscan algo sexual, y los que están para ver qué pasa. Creo que si te conectas con alguien que busca lo mismo que tú, funciona súper bien." 

Las amigas comparten todo.  Ofelia, 34 años

"Use Tinder como dos días y me aburrí, pero tengo experiencia en un sitio de citas. Una de mis mejores amigas acababa de empezar con su novio. Lo conoció por Ok Cupid y a la fecha están juntos. Se volvió la vocera número uno del sitio y me insistía día y noche que me abriera una cuenta. Finalmente le hice caso. No me interesó nadie particularmente, sólo acepté salir con un músico que me cayó bien. Aunque estuvo divertido y él era un buen tipo, no pasó a más. Una semana después fui a cenar con mi amiga y empecé a contarle sobre mi cita. En plena anécdota me dijo '¡era___!' diciendo su nombre. Resulta que antes de conocer a su novio, también había salido con él. Según ella esa es prueba irrefutable de que el algoritmo de OkCupid es magnífico: dos mejores amigas con tanto en común, terminaron saliendo con el mismo tipo. Yo sólo creo que hay como cinco hombres que valen la pena en el sitio, la coincidencia era de esperarse". -

La inolvidable. Jorge, 27 años

"Después de varios meses soltero, el dry spell era ya inminente. La fama de Tinder para conocer chicas y tener sexo me llevó a bajar la app. Pasaron al menos 30 días sin que concretara una cita: a lo mucho platicaba con chavas dos o tres días para darme cuenta que después perdían el interés y no me contestaban más.

En los dos meses y medio que jugué con Tinder solo tuve un par de citas con dos chicas diferentes. La primera era una capitalina fresa con muchísimos traumas que decidió invitarme a su casa después de unos tragos mezclados con besos encendidos. Al otro día desperté en su cama y me di cuenta que ahí acabaría.

Con la segunda de las chicas viví una historia corta pero de locura: me tardé tres semanas en obtener sus datos, su dirección y una invitación a conocerla en un café cerca de su casa un domingo en la mañana. Conectamos mucho. Fue el mejor One Sunday Stand de mi vida, no porque los dos quisiéramos no volver a vernos, sino porque se regresó a vivir a su natal Kentucky, en Estados Unidos. Nunca más usé Tinder después de esa experiencia". 

El desaparecido. Diana, 25 años.

"Estuvimos hablando aproximadamente dos meses y durante ese tiempo nunca insinuó nada sexual, lo cual me generó confianza. Un día quedamos en salir por un café. Hablamos de nuestras vidas, trabajo, familias. Yo le conté que ya vivía sola y mis planes a futuro. Él, aunque ya trabajaba, seguía viviendo en la casa de sus papás a pesar de ser más grande que yo, por lo que toda la cita se la pasó que yo era muy independiente y que tenía claro lo que quería hacer con mi vida. Quedamos en volver a salir y seguimos hablando por Whatsapp, tal y como lo habíamos estado haciendo. Pero un día me di cuenta que me había bloqueado y nunca supe por qué".

La señora guapa con una sorpresa. Mauricio, 27 años

"Sólo he salido con dos personas en Tinder. La primera no fue muy importante, pero la segunda nunca la voy a olvidar. Hice match con una señora guapa de 39 años. Empezamos a platicar y me invitó a una fiesta a la que iba a ir, en la Condesa. Me pareció buen plan y me lancé como a las 11. Cuando llegué, ¡oh sorpresa! ¡Era la fiesta de uno de los cuates de su hijo! Me emborraché un poco con ellos y después me fui. Era demasiado incómoda -aunque un poquito divertida-la situación."

La triste. Sofía, 30 años.

"Usé Tinder un tiempo que tenía el corazón roto y necesidad de levantarme el amor propio. Me fue bastante bien, tuve varios matches con hombres guapos que parecían más o menos interesantes. Muchos nunca me hablaron, aunque la verdad es que yo tampoco hice el esfuerzo en ningún caso de empezar una conversación. Uno de ellos me habló bastante bonito, pero a la mera hora me daba cosa responder y concertar una cita. Sólo les hice perder el tiempo porque era el peor momento para buscar pareja. Si alguno me lee, en nombre de las que también han hecho eso y en el mío, una disculpa". 

La gringa y el vino. Mónica, 32 años

"Desde hace un par de años existen apps de citas como tal pero, después de hacer un recuento, creo que como 70% de mis historias amorosas en los últimos 15 años han iniciado de alguna manera en Internet. Podría decir que conozco bien cómo funciona. Con el tiempo aprendes a leer a la gente por cómo habla en línea, sabes en breve si la conversación llevará a algo más o no.

Hace no mucho estaba viviendo en otra ciudad y no tenía mucho amigos. Bajé Tinder con la idea de salir en plan de dos o sólo de cuates. Así que hice match con una gringa, todo bien. Sus fotos eran casuales y en su descripción no decía mucho, pero bueno, comenzamos a charlar y vimos que estábamos temporalmente en la ciudad así que podríamos quedar alguna vez e ir a ver qué hacer. Ya si nos gustábamos era otro tema, pero todo podía suceder.

Unos días después del primer contacto me invitó a su casa para tomar un vino. Pasamos a su jardín y yo le hice mucha plática, para evitar la incomodidad de cuando pasas de lo virtual a lo real. Lo logré, nos caímos bien y pronto nos terminamos el vino. Me dijo que tenía una fiesta, así que me fui a mi casa, pero quedamos en volver a vernos.

Pasadas una tres o cuatro horas recibí un mensaje diciendo "quiero verte", y cuando pasa eso, sabes que "ya se armó". Fui donde la fiesta y de ahí nos regresamos a su casa. Me pidió que me quedara.

A la mañana siguiente fuimos a desayunar, pero ya no era lo mismo. Intentamos vernos algunas veces más, pero poco a poco todo se diluyó. Si algo he aprendido después de todo este tiempo, es que lo peor que puedes hacer es forzar las cosas."

Homofobia en apps de ligue gay. Ismael, 24 años

"Mi experiencia en apps ha sido variada. Usé Tinder un tiempo pero acabé eliminándola porque la gente solo te da like por hacerlo. Llegas a intercambiar monosílabos por unos minutos pero no pasa de ahí, al menos para mi experiencia gay.

También usé Grindr que me pareció superficial, como sexo a la carte. No es que siempre sea un santurrón uno, pero muchos usan esta app de una forma horrible. Escriben asuntos como "últimos días"  "18 cm" además de que tienen una cantidad increíble de comentarios homofóbicos clasistas como "no vestidas" "solo gente bien" y cosas así.

Después está Hornet que como su nombre insinúa, es para los más calientes: en este la dinámica gira en torno a pedir acceso a las fotos privadas, está de más decir el tipo de fotos que puedes encontrar ahí.

Creo que en la mayoría el discurso gira en torno a intentar encontrar el "amor" rogando a dios no hacerlo. Es como si todos estuvieran en un escaparate en el que nadie puede tocar a nadie (lo digo en sentido figurado). Son tan pocas las oportunidades que decides dar para que despierten interés en ti y que todo se queda en un intercambio de tres palabras. Es curioso, porque he salido con algunos y la mayoría son mejores personas de que lo que intentan aparentar en Internet." 

La decepción. Paco, 25 años 

"Bajé Tinder y me inscribí a Ok Cupid esperando tener sexo. Aunque el número de matches era suficiente para ayudarme con mi autoestima en ese momento, nunca realmente pude mantener un cociente decente de citas. Nunca he entendido cómo es que existe una discrepancia entre lo que las personas esperan de su uso. ¿No se supone que sirven para sexo y nada más? Vaya, haciendo bien las cuentas fueron una... dos... tres chicas de decenas de intentos. Dos de ellas muy malas experiencias, y una tercera que repetí por varios meses. Tanto trámite para tan poco éxito fue sin duda una decepción para lo que yo entendí, y puedo estar muy equivocado, que era una app para eliminar trámites". 

El que decía “cosas espantosas”. Carla, 28 años

"Odio Tinder, lo veo como un muro de la vergüenza. Las dos veces que he "tindereado", ha sido cuando he terminado con un novio, estando lastimada y en terribles condiciones para tener una relación o "algo" con alguien. Creo que hay muchos corazones rotos. Además de que la mayor parte de la gente que está ahí es mucho más chaparra y fea que lo que se ve en sus fotos.

He tenido las peores experiencias en citas, hay gente demasiado chiflada. Una vez salí con uno que no tenía oportunidad. Fue todo tan aburrido que terminamos viendo su Tinder juntos, incluso encontramos a una amiga en común. Fue la mejor parte de la noche.

Otra vez salí con otro chico, con el que llevaba escribiéndome ya como un mes. Cuando estuvimos frente a frente lo primero que me dijo fue: "¿le contaste a tus amigas que ibas a ver a un Tinderelo?" ¡¡TINDERELO!! y ahí supe que no había manera que volviéramos a salir. Pero esa no fue la peor parte. Jamás volví a verlo gracias a su "ingue su" ¡Decía cosas espantosas! Cuando volvió a buscarme nunca podía, hasta que entendió y dejó de escribirme. Ahora mejor conozco a gente de maneras más comunes, en fiestas, por amigos de amigos y cosas así".

Los felices. Laura, 32 años

"Volví a bajar Tinder después de una decepción, dispuesta a encontrar el amor. El tercer muchacho al que le di "like" y con el que hubo match fue Juan Carlos, que además fue el primero que me habló. Pasaron dos semanas de mensajitos (contestados tarde todos por mí, porque OSO tener activadas las notificaciones y que todos vean que tindereas). A la tercera semana, él me agregó a Facebook (tras intenso stalkeo y averiguar que teníamos un amigo en común).

Después de ser amigos por ahí, llegaron las llamadas telefónicas, todas las noches por un par de semanas más. Hasta que nos conocimos y esa misma tarde, me propuso ser su novia. Hoy, 9 meses y medio después somos una feliz pareja."