Exhiben en Catedral relicario con partículas de sangre de Juan Pablo II

Durante la semana que permanecerá expuesto el relicario, los fieles podrán ganar la indulgencia plenaria que el cardenal concedió por el jubileo.
Archivo Milenio
(Archivo)

Ciudad de México

Una reliquia de primer grado que contiene partículas de la sangre del beato Juan Pablo II, las cuales fueron tomadas de las vestimentas que llevaba puestas el día en que sufrió el atentado en el Vaticano, en mayo de 1982, será expuesta a los devotos durante una semana en la Catedral Metropolitana.

El relicario se presentó en la Puerta Santa de la Catedral de México, misma que fue abierta de manera extraordinaria por el jubileo del bicentenario de la Catedral de México y que simboliza, entre otras cosas, el paso del mundo profano a lo sangrado.

“Se integra por un relicario en forma de cruz, con algunas ventanas de cristal, que además contiene otras 150 reliquias de santos y beatos de la Iglesia Universal, entre las que destacan las de san Francisco de Asís, el Padre Pío de Pietrelcina, santa Faustina Kowalska, Santa Teresita del Niño Jesús, santa Teresa de Ávila, santa Catarina de Siena, la beata Teresa de Calcuta y algunos santos y beatos mexicanos, como el Padre Pro, santo Toribio Romo y san Rafael Guízar y Valencia, entre otro”, dijo Carlos Villa a Roiz del sistema Informativo de la Arquidiócesis de México.

El relicario pertenece a Unión de Voluntades, organización laical que durante varios años se ha dado a la tarea de conseguir estas reliquias, la mayor parte, de primer grado.

“Los fieles podrán aprovechar la estancia de estas reliquias en la Catedral para visitar el templo y ganar la Indulgencia Plenaria que el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México, ha concedido durante el jubileo”, señaló Villa Roiz.

La Indulgencia Plenaria es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel consigue por mediación de la Iglesia. Es necesario cumplir con tres requisitos, hacer una confesión profunda, comulgar el día en que se quiera ganar la indulgencia y orar por las intenciones del Papa, rezando un Padre Nuestro, un Ave María y Gloria.

La presencia de este enorme relicario y de los propios fieles en la Catedral de México, congregará en el mismo templo a una parte de la Iglesia triunfante (los santos y beatos) y militante, en torno a Jesús Sacramentado.