CRÓNICA | POR MARÍA VALERÓN / EFE

Bélgica explorada

Más allá de Bruselas, Brujas y Gante se esconde la Bélgica que pocos conocen: un territorio diverso en el que la historia de este país se filtra por verdes paisajes, ríos y castillos medievales.

Bruselas

Para los viajeros que buscan rincones exquisitos en todos los destinos, que no son necesariamente los que se atestan deturistas, Bélgica cuenta con la ciudad de Lovaina, con la pequeña villa de Dinant y los pueblos de Las Ardenas.

Lovaina resulta más sencilla y accesible que otras ciudades del país, y muy acogedora, además de que tiene un ambiente agradable y mucha vida. La plaza mayor (Grote Markt) está cercada por edificios del siglo XV.

La población de esta ciudad se duplicacon la llegada de los universitarios, que se incorporan cada septiembre a la Universidad de Lovaina, fundada en 1425 y conocida por ser la facultad donde impartió clases el humanista Erasmo de Rotterdam, precursor del Renacimiento.

Visitar el Gran Beaterio, conocer la fábrica de Inbev de Lovaina, donde se puede descubrir la tradición cervecera de la región, o pasear por el corazón de la ciudad, totalmente cerrado al tráfico, son algunas de las opciones que Lovaina guarda para sus visitantes.

 

Paseos a orillas del Mosa

A lo largo de los 950 kilómetros que recorre el río Mosa (La Meuse),que nace en Francia y atraviesa toda Bélgica (serpenteando el país hasta Holanda), aparecen pequeñas ciudades fluviales y pasajes medievales: poblaciones acogedoras que emergen a ambas orillas.

Es el caso de la anciana ciudad de Dinant, una pequeña villa repleta de historia que se levanta en el extremo surdel cauce belga del río, en la provincia de Valonia, la región francófona del país.

Siguiendo el curso del río hacia el norte, la enorme fortificación de la Citadelle de Namur asoma, vigilando el paso en el cruce con el río Sambre. Como Dinant, Namur, capital de Valonia, fue una ciudad ambicionada por las diferentes monarquías europeas: primero la española, luego la austriaca, más tarde la francesa y por último la holandesa. Todas ellas sesucedieron en la región desde el siglo XV hasta la independencia belga, en 1830.

Es obligado asimismo un recorrido por los más de 7 kilómetros de túneles subterráneos, que convierten a la ciudadela de Namur en la fortificación con las mayores galerías de Europa.

Los primeros asentamientos en estalocación datan del año 6000 a.C,por lo que en la visita a la ciudad el turista puede adentrarse en 2000 años de historia europea.

Al paso entre Namur y Dinant se encuentra la localidad de Yvoir, que extiende sus edificaciones entre la orilla del Mosa y las islas que flotan en sus aguas, sobresaliendo la de Yvoir, que comenzó a explotarse en 1937, y las tres islas de Godinne, declaradas reserva naturaldes de 1997. También se pueden visitar las ruinas medievales de Poilvache, fuerte fundado en el siglo XIII.

 

La cuna del saxofón

Con sus 13 mil habitantes, la villa de Dinant es una de las localidades más acogedoras de la región sur del país. Ahí nació Adolph Sax, creador del saxofón, cuya casa es hoy un museo. En honor al inventor, Dinant adorna sus calles con coloridos monumentos de cerámica o metal que representan al instrumento que creó.

La ciudadela (La Citadelle) es una fortificación del siglo XVI, encaramada en lo alto del acantilado que da sombra a la urbe. Tradicional de esta ciudad es la "couque", una galleta dura, mezcla de harina y miel, que se exhibe orgullosa en los escaparates de múltiples pastelerías de la calle principal.

"Mi forma favorita es la del molde de la ciudad de Dinant, y los turistas la prefieren también", confesó la señora Jacobs, dueña de la tradicional Patisserie Jacobs, pastelería que, desde 1860 elabora estas galletas, siguiendo la receta original.

 

Las Ardenas: para los amantes de la naturaleza

Los pequeños pueblos de Las Ardenas, región natural del sur de Bélgica que se adentra en Francia y Luxemburgo, son un paraje ideal para visitar.

Dividido en seis regiones que, a excepción de Cantons de L'Est, toman el nombre de sus principales valles, este territorio rural es considerado como la zona más verde de Bélgica.

Además de las reservas naturales que conforman la región, La Ardena belga esconde diminutos pueblos de costumbres interesantes, como Redu, el pueblo de los libros, formado sólo por librerías, o Durbuy, conocida como la ciudad más pequeña de Europa.

Perderse en Las Ardenas es una excelente opción para los viajeros que buscan conocer la Bélgica más insólita y menos turística, y un recorrido natural que podría ser el cierre para una aventura por los itinerarios inexplorados de este pequeño pero interesantísimo país.


Situada en el sureste de Flandes, a tan sólo 20 minutos de Bruselas, Lovaina es una bella ciudad universitaria: ideal para turistas con poco tiempo disponible.