Cáncer de mama: mitos y realidades

El cáncer debe desmitificarse: no es un sinónimo demuerte y puede prevenirse, pero es necesario que lapoblación se mantenga informada
Dr. Abelardo Meneses García. Director general del Instituto Nacional de Cancerología
Dr. Abelardo Meneses García. Director general del Instituto Nacional de Cancerología (Foto: Cortesía )

El cáncer representa la tercera causa de muerte en México. Es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, en cualquier etapa de su vida. Pero el problema es que hace susceptible a quien lo padece de recibir información desde diferentes fuentes. Hay mitos acerca de cómo se produce el cáncer de mama, y por eso hay que comentar las realidades basadas en evidencia científica que aclaran estos mitos.

Mito: Las mujeres jóvenes no padecen de cáncer de mama.

Realidad: En México, cerca de 20% de los tumores malignos de mama se presentan antes de los 40 años de edad. Es frecuente encontrar pacientes jóvenes que visitaron a su médico por un nódulo y al ser tan jóvenes, no fueron sometidas a estudios especializados para descartar la posibilidad de una tumoración maligna. Por ello, es recomendable que si persiste un nódulo mamario después de recibir tratamiento, hay que solicitar una segunda opinión.

Mito: Como no tengo antecedentes familiares, no tendré cáncer de seno.

Realidad: Solo 10% del cáncer de pecho tiene una predisposición hereditaria; 90% de los tumores malignos de seno no tiene este antecedente.Por eso a partir de los 20 años de edad, la mujer debe autoexplorarse cada mes. A partir de los 25 años, debe realizarse un examen médico anual y apartir de los 40, debe realizarse una mastografía dos veces al año.

Mito: Los implantes mamarios causan cáncer.

Realidad: No causan cáncer, pero sí dificultan la exploración y, en consecuencia, afecta el diagnóstico de un nódulo mamario o tumor maligno.

Mito: No hay nada que pueda evitar tener cáncer de mama.

Realidad: La herencia y la edad no pueden modificarse y sí son factores de riesgo. Sin embargo, al cambiar el estilo de vida, se disminuyen los riesgos de padecer cáncer de mama. Hay que evitar el exceso de carnes rojas, comidas procesadas o frituras, el consumo de refrescos y bebidas alcohólicas. Y lo mejor es realizar ejercicio diariamente.

Mito: Si la mastografía es negativa, no hay de qué preocuparse.

Realidad: No hay que confiarse, ya que puede haber de 10 a 20% de falla en el diagnóstico. Por esta razón debe realizarse en un centro donde el radiólogo tenga certificación para la lectura de mastografías.

Mito: No debo preocuparme si no veo síntoma en mis pechos.

Realidad: En su inicio, el cáncer no produce síntomas. Por eso es recomendable el control periódico.

Mito: Personas con sobrepeso tiene el mismo riesgo que personas con el peso ideal.

Realidad: El riesgo es mayor en mujeres con sobrepeso, aun más si el aumento de peso es posterior a la menopausia.

Mito: Tener cáncer de mama es sinónimo de muerte.

Realidad: El tumor maligno puede detectarse y tratarse en su fase temprana, y curarse. O bien, aun en estado localmente invasor, con los nuevos tratamientos dirigidos, se pueden lograr periodos de supervivencia prolongados. Es importante, tratar de detectar cualquier nódulo o tumor maligno.

Mito: La lactancia produce cáncer de mama.

Realidad: Amamantar es un factor protector. Sin embargo, esto no significa que las mujeres que amamantaron no puedan desarrollarlo. Como puede observarse existen muchos mitos acerca de la prevención y diagnóstico del cáncer de mama y, por ello, debemos informarnos adecuadamente y desmitificar estas creencias. En el mundo, el cáncer de mama es la neoplasia más frecuente, con 1.6 millones de nuevos casos diagnosticados cada año, haciéndolola causa más frecuente de muerte por cáncer entre las mujeres. En México, es el tumor maligno más frecuente, diagnosticándose alrededor de 15 mil nuevos casos cada año, de estos entre 60 y 70% son diagnosticados en etapas avanzadas. Por esto, debemos insistir en la prevención de los factores de riesgo que hemos mencionado, así como en establecer un estilo de vida saludable y, por otro lado, capacitar con mayor profundidad a los médicos de atención primaria, sobre todo para las enfermedades más frecuentes en nuestro país.