Ni París ni NY, si quieres estudiar moda, vete a China

Sus estudios en el Istituto Marangoni de Shanghai, llevaron a esta mexicana a aprender diseño de moda en Milán y una invitación a la semana de alta costura de París
Diana Villalobos
Diana Villalobos (Facebook)

Hace unos años Diana Villalobos se fue de vacaciones a Shanghai. En tres días estaba enamorada de la ciudad a tal grado, que se propuso encontrar trabajo y casa para quedarse permanentemente. Lo logró. Aprendió el idioma, se adaptó a su sociedad y poco después persiguió una de sus mayores pasiones, el diseño de moda. 

Este año fue nombrada la mejor diseñadora de su generación por el prestigioso Istituto Marangoni, una entrada sólida a la industria. 

Diana platicó con Milenio sobre las oportunidades de desarrollo para el diseño y producción de indumentaria en China, sus planes a futuro y de porqué, si tienes ganas de explorar una carrera en la moda, el lugar a donde ir no es París, Milán ni Nueva York, sino Shanghai. 

¿Cómo surgió tu interés por la moda? ¿Estudiaste algo antes?

No te voy a decir que desde pequeña empecé a hacer vestidos para mis muñecas o que modificaba la ropa de mi mamá o bla bla bla por que no fue así. Siempre me interesó, pero más bien tuve un cambio de perspectiva hacia la industria cuando me mudé a Shanghai, donde vi la posibilidad de desarrollar esta pasión. Empecé a trabajar en productoras que se especializaban en pasarelas, además que mi negocio de venta de ropa por internet prosperó. Ambas cosas me impulsaron a estudiar una carrera en diseño de moda.

En México me gradué en Ciencias de la comunicación en el Tec de Monterrey, quería explorar varias disciplinas y la carrera es una buena forma de empezar. Estudié cine, composición musical, y publicidad. Entre esas opciones estaba estudiar moda, pero me parecía que la moda en Mexico en ese entonces no tenía futuro, no era interesante. Soy una persona creativa y no quería terminar casada con una empresa pequeña haciendo styling

Estudiar Ciencias de la Comunicación fue la mejor decisión que he tomado, todo mi estudio de moda se ha complementado de una manera inimaginable con el conocimiento que traía detrás. 

¿Cómo ves ahora la industria de la moda mexicana? 

Siento que sigue estancada, no busqué estudiar aquí porque ya estaba en Shanghai, y admitámoslo, es más divertido estudiar en otro país y más en uno tan diferente como China.

Además, en general, la sociedad mexicana no le ha dado el interés que merece esta industria. Creen que la moda es superficial y no lo es. Los diseñadores tenemos la responsabilidad de cambiar esta mentalidad. 

Hay diseñadores mexicanos con mucho talento y visión, pero varios siguen en la idea de que la moda es una herramienta de auto expresión y una herramienta para crear ropa bonita. Y en mi opinión, va más allá de eso. Cuando logras trascender es cuando llegas a hacer cosas muy buenas que hasta pueden llegar a cambiar el mundo.

Estudiaste en el Istituto Marangoni, que tiene campus en Italia e Inglaterra ¿por qué, a pesar de eso, te quedaste en China? 

Además de que mi vida y mi trabajo ya estaba en Shanghai, inicié estudiando la parte técnica en la universidad de Dong Hua, lo cual es un tipo de enseñanza que créeme, es una gran diferencia con la educación occidental. Los maestros no te van a dejar en paz hasta que sepas coser un cierre a la perfección. Es también un ambiente muy asiático, inspirado 100% en la tradición textil china. Al terminar esta etapa sentí que me hacía falta el otro lado, el lado más teórico y práctico, el lado del diseñador experto. Fue cuando me enteré que Marangoni abría su escuela en Shanghai. 

Marangoni ha estado en la industria por muchísimo tiempo y creo que ellos saben exactamente que tienen que enseñarte para poder ser exitoso, por eso decidí complementar mi educación con una visión más europea, y un ambiente multicultural. Es muy interesante y muy llenador ver y experimentar la fusión de dos culturas tan diferentes y tan grandes e importantes, cosa que Marangoni te proporciona. 

¿Qué ventajas tiene hacer moda en China? 

La industria de la moda en Shanghai y en China en general está creciendo muchísimo. Creo que mucha gente no ha volteado a ver la moda aquí como trend setter porque piensa que es demasiado rara, les da miedo lo desconocido. Sin embargo, creo también que los tiempos están cambiando y cada vez la gente busca más lo auténtico e innovador. 

Estudiar en Shanghai tiene millones de ventajas, puedes absorber todo sobre un montón de culturas, no solo la china, además de que tienes la parte de producción a la vuelta de la esquina a costos muy accesibles (hacer una colección en China es muchísimo más costeable que en otro lado). Y al contrario de lo que dicen, la experiencia y el entrenamiento de la mano de obra hace que la calidad del trabajo sea impresionante. 

Yo siempre he dicho que Shanghai es la ciudad donde puedes hacer realidad todos tus sueños, ya no es el American dream ahora es el Chinese dream. Hay demasiadas puertas abiertas en todas las industrias creativas no solo en la moda. La gente aquí está dispuesta a probar de todo, no como en otros lados donde es más cerrada, en China no ven lo diferente como algo raro, ven lo diferente como una oportunidad.

 ¿Cuál fue el proceso y cuál es el concepto de tu colección? 

El proceso empieza desde escoger temas de inspiración, reducirlo a uno, desarrollarlo con fotos, palabras, videos, colores, telas, texturas, sonidos, sentimientos. Después viene el proceso de creación: crear siluetas, crear las prendas, hacer el styling

Luego pasas a la ilustración, la creación de los dibujos técnicos y adquisición de material. Y ya teniendo todo empiezas a crear tus planos de construcción. Con ellos se hacen pruebas de vestuario con las modelos para hacer las modificaciones pertinentes. En mi colección hubo mucho trabajo a mano, pues tiene muchos detalles que de otra manera no se pudieron haber hecho. 


Mi inspiración, mi concepto, es la situación actual de los migrantes en México, las víctimas de “La Bestia”, el tren cargo que cruza México y ofrece la única oportunidad para acercare a los Estados Unidos. Mi colección apunta a crear conciencia en la sociedad, de la realidad de los migrantes y el duro camino por el que tienen que pasar para alcanzar sus sueños.  

¿Cómo definirías tu estilo? 

Mis diseños representan declaraciones sociales, situaciones que están pasando en el mundo, tanto bueno como malo. Busco inspiración en diversas culturas, me enfoco en la creatividad y no tengo miedo al rechazo, juego mucho con el color y las telas, me gusta experimentar y manipular materiales, incluso para esta colección hice mi propia tela.  

Te reconocieron como la mejor diseñadora de 2016 en la escuela ¿qué implica eso? 

El jurado toma en cuenta muchas cosas, la calidad del trabajo, pero también la creatividad. Creo que un elemento importante para ellos fue que mi colección tenía una historia detrás y fue exitosamente representada en la pasarela, todos los sentimientos fueron transmitidos.  

¿Cuáles son tus planes a futuro? 

Por el momento tengo que preparar más piezas, pues me invitaron a participar en Paris en la semana de Haute Couture 2016. Además, parte del reconocimiento es una beca para terminar los estudios en Marangoni Milán, por lo que tengo que empezar a preparar maletas. Y bueno, este año quiero lanzar mi primera colección de chamarras, inspirada en los muxes de Oaxaca.