CRÓNICA | POR JUAN CARLOS ANGULO

Encanto colonial mexicano, San Miguel de Allende

Por sus estrechas y empedradas calles es posible descubrir un lugar que ha quedado suspendido en otro tiempo. Aquí se dan cita artistas, intelectuales y viajeros de todo el mundo.

San Miguel de Allende, México

Existen pocos lugares donde los rostros de las personas, la construcción de las viviendas y la calma de las calles crean una atmósfera en la que la vida pareciera frenarse, y solamente queda un aire gentil, propicio para vivir de otra manera, en el disfrute de lo que encierra cada momento. San Miguel de Allende es uno de esos sitios privilegiados.

Fue fundada en 1542, con el propósito de que los viajeros tuvieran un lugar seguro para descansar en su recorrido hacia las minas de Guanajuato. En 1926 fue declarada ciudad histórica por el gobierno mexicano. Desde entonces, las grandes construcciones en el distrito histórico han sido prohibidas, para conservar su carácter colonial.

Y es que las edificaciones conservan los detalles con que fueron erigidas, además de sus fachadas y portones multicolor. Un buen lugar para observar esto es la zona residencial de Los Balcones, donde viven la mayoría de los extranjeros. El estilo colonial persiste en vigas y puertas de madera, arcos y herrería de grueso calado, destacando el amarillo, el naranja y el blanco, que brindan un toque particular de modernidad a cada construcción.

Un icono de estética local es la popularmente conocida Casa del Conde Canal, labrada en cantera rosa oscura, que se yergue en una de las esquinas de la plaza principal como insuperable modelo neoclásico, con detalles barrocos.

Los visitantes internacionales provienen en gran medida de Estados Unidos y Europa. Se trata de jubilados que han definido a este lugar como el sitio ideal para comprar una casa y gozar de tranquilidad.

También habitan impetuosos jóvenes que han llegado a la ciudad para estudiar algún curso de arte. En la década de los 40, el pintor David Alfaro Siqueiros brindaba cursos de pintura mural en la Escuela de Bellas Artes, lo que hizo promocionar este destino como un sitio para la bohemia. De hecho, la ciudad está llena de galerías y escuelas de artes plásticas.

San Miguel de Allende fue elegida como Mejor ciudad del mundo, en la edición Reader's Choice Awards 2013 de la revista Conde Nast Traveler, por arriba de ciudades cono Florencia y Budapest.


Religión, arte y glamour

Oriundos o visitantes, muchos de los aquí presentes se congregan en el Oratorio de San Felipe Neri, sea para rezar o simplemente para pasar la tarde, sentados en las banquitas del patio del santuario. Este inusual templo de principios del siglo XVIII posee una exuberante portada barroca, realizada en cantera rosa.

Y claro, en tu visita no puedes dejar de entrar al templo más famoso de la ciudad: la Parroquia de San Miguel Arcángel. Esta iglesia es un interesante trabajo de fines del XIX ejecutado por el maestro albañil Zeferino Gutiérrez quien, impresionado por el estilo de la arquitectura gótica, se inspiró en tarjetas postales de distintas ciudades europeas para diseñar este singular edificio. Su torre principal de estilo neogótico, la cual se encuentra adherida al templo colonial de fines del siglo XVII, respeta íntegramente la estética interior del recinto.

Después de visitar la parroquia es imprescindible pasar un rato en la Plaza Principal Sur, mientras disfrutas de una nieve o un antojito mexicano. Visitar por las tardes el kiosco y observar desde ahí a los mariachis, a los vendedores de rosas y a los lugareños, resulta obligado.

Parte importante es acudir al Mercado de Artesanías, donde encontrarás todo tipo de recuerdos, desde figuras creadas en latón y papel maché, hasta bolsas y jorongos típicos hechos en lana.

En San Miguel de Allende seguramente te toparás con hoteleros y artistas, con esos nostálgicos y pertinentes contadores de historias, como el que atiende el bar de la esquina, que resulta ser un emigrante semi intelectual y, por otro lado, con los mochileros europeos; pero sobre todo, con un mosaico arquitectónico colonial, de esos que a veces nos imaginamos como en un sueño, pero que en esta ciudad se hace realidad.

Y si a esto le agregas eventos de alta calidad, el resultado es perfecto. San Miguel se enriquece en noviembre (del 13 al 17) con la 19 edición del Festival Internacional de Jazz y Blues, en el Teatro Ángela Peralta. Vale la pena aprovechar el viaje, conocer el teatro y gozar del arte sonoro.

La mejor del planeta

Los miles de encuestados por la empresa Yankelovich revelaron para la revista Conde Nast Traveler que esta ciudad cuenta con una "gran atmósfera, restaurantes excelentes, y la abundancia de cultura y ambiente". Por ello fue nombrada como El mejor destino turístico del mundo. La falta de "alumbrado público y carteleras" hace a la ciudad "romántica e históricamente bella", además de ofrecer una "sensación tradicional de una ciudad pequeña en el corazón de México". "Un increíble lugar para estar". Los ganadores de la entrega número 26 de los Reader's Choice Awards se anunciaron en el mes de octubre.

GUÍA PROBADA

–Hotel Vista Real

Puedes contemplar toda la ciudad al atardecer, como si fuera un mirador. www.vistarealhotel.com

Restaurante Moxi (dentro del Hotel Matilda)

Nada menos que el Chef Enrique Olvera es quien comanda este restaurante. Una experiencia gastronómica casual, pero sofisticada.

Bar Bezzito Lounge

Nada mejor que tomar un cosmompolitan con un ambiente de fiesta, justo en una terraza frente a Catedral.