“Autoridades promueven la recreación motorizada”

La revista Nomádica ha dado cuenta de las bondades naturales de La Laguna. Lugares novedosos y bellos que quedan en calidad de zona de desastre.
Las Dunas se han popularizado en afanes de atraer turismo.
Las Dunas se han popularizado en afanes de atraer turismo. (Miguel Ángel González Jiménez)

Viesca, Coahuila

A través de la revista Nomádica, Héctor Esparza y Armando Monsiváis han dado cuenta de las bondades naturales de La Laguna, que son muchas.

Los viajes en la famosa combi son épicos y en más de una ocasión, los ambientalistas se percatan de que estos parajes no son respetados.

Los colores suaves del desierto, a donde debería irse a disfrutar el silencio, el viento suave en la cara, esos colores de maravilla, se rompen ante las hordas de motociclistas.

Armando Monsiváis incluso los ha confrontado. "En las dunas les decía que yo también adoro las motos, incluso tengo una, pero que no podían pasar así por el lugar. Uno de ellos me dijo respecto a cambiar de ruta "oblígame"". Desde luego eso no es factible.

"No pueden ver una duna no marcada por los neumáticos. Dejan todo el paisaje lastimado, además de la contaminación que causan con el ruido, con los restos de comida chatarra que llevan, con botes de alcohol y el paisaje se contamina visualmente al ser destruido".

A otro lo fotografiaron en el Cañón de Fernández, cuando se fumaba un cigarro, al terminar de fumar, el motociclista arrojó su bacha y se fue, sin más. Sin embargo hay otra arista en este tema.

Señala Monsi, como se le conoce en los ámbitos del periodismo, hay incluso promociones oficiales que promueven el uso de la recreación motorizada, desde la perspectiva empresarial y oficial.

Como la impronta de dejar la huella de uno mismo en donde jamás nadie ha estado, en lugares novedosos y bellos que quedan en calidad de zona de desastre tras el paso de turistas que no saben, o tal vez sí, que su "diversión" significa la pérdida de cosas valiosísimas, como la lagartija Uma Exsul.

"El asunto es que lo harían aunque no hubiera lagartijas, eso no importa al momento del "desafío" y lo entrecomillo por que no existe tal desafío".

El paso veloz de las motos sobre la suave arena, rompe eso que durante millones de años se formó y que el viento transforma siempre que no pase una moto.

"No pueden ver una duna no marcada por los neumáticos. Dejan todo el paisaje lastimado, además de la contaminación que causan con el ruido, con los restos de comida chatarra que llevan, con botes de alcohol y el paisaje se contamina visualmente al ser destruido".

Aunque hay reglamentos a la entrada a las Dunas, no se cumplen por temor a que la gente no quiera ingresar, pues es una pérdida de dinero para el ejidatario que vive al día.

Destaca el también caricaturista, que el concepto de aventura en la naturaleza ha sufrido una violenta distorsión que ha sido promovida por los fabricantes de estos vehículos, que son además muy caros.

"Los motociclistas son voceros de esta distorsión por la imagen de mercado y por eso vemos manadas de ellos destrozando las bellezas de la región. Las Dunas en particular son favoritas para destrozar fauna, flora, belleza, ambiente".

La naturaleza es otro concepto distorsionado por la aventura. Irrumpir en ella implica ya en este acto, un cambio que puede ser de magnitudes insospechadas. La fina arena desértica de las Dunas se ve ahora aplastada ante el paso de las llantas que no se ponchan.

"El turista deja dinero y no importa que contamine estos sitios que deben ser tratados con mucha delicadeza", afirma Monsi.

Pero la derrama económica no es tan alta y el turista de esta clase sí se convierte en un depredador, que más que gozar del entorno, goza del poder que su máquina tiene, de su vestimenta para auto protección y de la capacidad de la máquina para pasar por encima de todo.

Aunado a esto, la estructura turística de la región es muy básica. Hay niveles, dice Monsi y en La Laguna se podría hablar de una primera generación de turistas, que dejan poco dinero pero muchos daños. Se omiten otros atractivos, como la gastronomía, la cultura, la historia o la belleza de un lugar.

Pero también es necesario destacar que no todos los turistas se comportan de la misma manera, pues sobre todo en países con mayor conciencia, ellos se encargan de dejar limpio el lugar al que llegaron y de dejar en la medida posible, ninguna huella.

Además ya ha sucedido que sitios considerados de turismo, caen en declive toda vez que sus riquezas se pierden en medio de la indiferencia de todos.

"No juzgo a los de las motos, solo trato de explicarme lo que sucede y ver que podemos hacer", dice Armando Monsiváis.

Desde la trinchera de la revista, se ha logrado concientizar, pero el camino es largo. Ante los embates de las políticas neoliberales que privilegian al yo en contra del nosotros, el individualismo priva sobre todas las cosas.

"No podemos decir nada maravilloso sobre nuestras ciudades sobre el uso del carro. Cada vez son más vehículos, menos bicis, menos peatones. Defiendo el uso de la moto, que generaría menor impacto en estas vías. El trabajo en la revista es tratar de cambiar estos conceptos".

Si hay alternativas, dice, pero será en todo caso, labor de muchos.

Tampoco se va a destruir el medio ambiente en las Dunas en plazos rápidos, lo trágico será que si eso llega a suceder ahí o en otro lado, alguien volteará atrás y se dará cuenta de que si había alternativas y propuestas.

Así que estamos en tiempos de colgarnos otra "medalla" a la extinción.