En imponente ceremonia consagran al Obispo Romo

"No vengo a ser servido, sino a servir", dijo en su primer homilía. Y su primera petición a Dios Padre ante la feligresía, fue por las lluvias.
Historia de la Diócesis de Torreón.
Historia de la Diócesis de Torreón. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Fue imponente la ceremonia de Consagración del Obispo Fernando Romo.

Toda la información se publicó en La Opinión al 21 de abril, ante el beneplácito del clero lagunero y desde luego, la buena gente de esta tierra. Monseñor bendijo a todos los fieles. 

Por su parte, el Arzobispo de México emitió una vibrante homilía en donde señaló que los fulgores de la recién pasada Pascua católica, iluminaba esta consagración. El título fue "En el amor de Cristo". 

Poco a poco, Monseñor Romo se iba incorporando a la vida lagunera. Su primer acercamiento fue hacia la gente más humilde. Pero también se acercó a las encumbradas figuras de la sociedad bollante de La Laguna.

Ese mismo día 21, el nuevo Obispo ofició su Misa Pontifical. "No vengo a ser servido, sino a servir", dijo en su primer homilía. Y su primera petición a Dios Padre ante la feligresía, fue por las lluvias. 

Esta petición seguiría y se organizó para el 15 de mayo, una misa solemne en honor de San Isidro Labrador, también para pedir la bendita agua de lluvia. 

Y si que llovió. Para fines de mayo y principios de junio, llegó una potente avenida del Nazas que ayudó mucho en las cosechas. Incluso se temía que hubieran inundaciones. 

La Opinión transmitía en los cines locales un noticiario y también se brindó cobertura para este noticiero llamado "Actualidades", en la inovadora forma de trabajar del gran diario lagunero. También en radio en la XETB, se emitieron las solemnes ceremonias. 

Rusos y gringos seguían en pleito y cada vez era más cercana, en apariencia, una nueva y horrenda conflagración mundial. El campo mexicano sufría por la falta de apoyos y la gente vivía en gran miseria. 

Poco a poco, Monseñor Romo se iba incorporando a la vida lagunera. Su primer acercamiento fue hacia la gente más humilde. Pero también se acercó a las encumbradas figuras de la sociedad bollante de La Laguna. 

Al 30 de mayo, Don Fernando Romo celebró su cumpleaños con una misa. También se le brindaron regalos y muchas felicitaciones. Los Caballeros de Colón le organizaron un ágape. La compañía H. Steele le regaló un fino reloj marca Longines.

Y como debe ser, también se dieron gracias por las lluvias recibidas, esto en el Puente del Nazas, que empezaron a las 4:30 de la mañana con el Rosario de Aurora y caminarían hasta la colonia Ampliación Los Ángeles.