Amor: coctel de hormonas en el cerebro

Aunque suena romántico decirle a una persona que se le ama con todo el corazón, esto es una mentira, ya que este sentimiento se produce en el cerebro y tiene una fecha de caducidad.
Es en ciertas partes del cerebro en donde nace el enamoramiento y el amor.
Es en ciertas partes del cerebro en donde nace el enamoramiento y el amor. (Oscar Ávila)

Ciudad de México

Dicen que hay que ‘amar con todo el corazón’, sin embargo, para expresar lo que se siente por la otra persona debería decirse ‘te amo con todo mi cerebro’, porque es en ciertas partes de éste en donde realmente nace el enamoramiento y el amor.

“El amor es una serie de interacciones anatómicas a nivel cerebral a través de cambios neuroquímicos que se inician con un enamoramiento y se van madurando a través del tiempo y con reforzamientos a un amor maduro”

Ninguno de esos sentimientos nace del corazón, debido a que las zonas involucradas en ambos procesos y las sustancias que hacen sentir esa emoción y ganas de estar con la otra persona, se encuentran en el cerebro.

De acuerdo con Eduardo Calixto, titular del área de neurofisiología  del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, “el enamoramiento es un proceso transitorio desde el punto de vista fisiológico” y por lo tanto tiene una fecha de caducidad de alrededor de tres años.

“El amor es una serie de interacciones anatómicas a nivel cerebral a través de cambios neuroquímicos que se inician con un enamoramiento y se van madurando a través del tiempo y con reforzamientos a un amor maduro”, indicó Calixto.

En entrevista para MILENIO, el también profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), detalló que la dopamina es un neurotransmisor que durante el enamoramiento eleva sus niveles y la interacción de ésta con receptores, es decir su estimulación con neuronas, hace que el cerebro se vea inhibido en las partes más inteligentes, o bien en la corteza pre frontal. Por eso puede decirse que el enamoramiento es incongruente, irracional e intempestivo.

Las partes del cerebro que se activan durante el enamoramiento son las mismas que actúan cuando una persona está feliz, odia o se enoja, así como cuando es adicta a la cocaína o al alcohol, por ello durante el enamoramiento existe tanta mezcla de sentimientos.

La etapa de enamoramiento también resulta ser una proyección de lo que uno quiere en la otra persona, ya que durante esta etapa la persona enamorada cree que su pareja tiene los ojos más bonitos, los labios más suaves o que es la persona más guapa del mundo; pero esto es sólo la pantalla de lo que realmente quisiera.

Al bajar los niveles de dopamina, la persona se da cuenta que estaba enamorada de características que realmente no tiene la otra persona y es cuando se ‘cae la venda de los ojos’.

De acuerdo con investigaciones a nivel neurológico, Calixto explicó que los humanos utilizan el enamoramiento para escoger parejas y una vez que la liberación de dopamina se modifica y los receptores van cambiando,  éste termina. Si no fuera así, “estaríamos condicionados a atrapar a la primera persona sin aprender y sin poder valorar adecuadamente las relaciones”, detalló.

Una vez transcurridos los tres años de enamoramiento, existen dos opciones, la más común es que la relación termine y la persona busque una nueva fuente de dopamina en otra pareja, o bien, que el enamoramiento se convierta en un amor compasivo.

El amor compasivo es la etapa que puede durar toda la vida y que ocurre cuando una persona realmente acepta al otro, tanto con defectos y virtudes, como con todas sus características sociales y psicológicas, sin  pedirle nada a cambio más que compartan la relación que están construyendo día con día.

Para que ello ocurra interviene otra sustancia que es la oxitocina, ésta se encarga de actividades enfocadas al apego y tiene que ver con la acción de pensar en la otra persona, a mimetizarse con ella y a adoptar actitudes o ademanes que ésta hace. 

Para que esto ocurra, deben existir reforzadores positivos, que son los detalles que se tienen con la pareja, como el regalarle flores, enviarle mensajes de buenos días, tener atenciones y demostrarle cuánto se le quiere, ya que éstos elevan los niveles de dopamina.

El sexo es otro de los reforzadores para que una relación de pareja dure, ya que al tener contacto sexual con la otra persona, los niveles de dopamina y oxitocina aumentan.

Además, influyen otros tres factores, el gusto físico por la persona, es decir que sea atractiva físicamente; la inteligencia, la cual se mide respecto a cómo ayuda a resolver problemas; y el reconocimiento social, que tiene que ver con lo que las demás personas piensen de la pareja y cómo se sienta la persona al hablar del otro.

El especialista, con doctorado en Neurofisiología, detalló que las características neuronales del amor son las mismas para cualquier persona, sin embargo la sociedad también determina cómo se comporta una pareja y el estereotipo que se tenga de ella.

“Pensamos que no va a haber nada después de esto, que lo que está pasando en este momento es lo mejor”, considera Calixto al hablar de la elección de pareja, aunque afirma que el enamoramiento es una capacitación, mediante la cual se aprende de cada relación.

Por ello, afirma, se tiene que estar consciente de que el enamoramiento se va a acabar en algún momento, sin embargo cuando se aprende de las relaciones anteriores y se logra crear el apego con la otra persona, además de contar con reforzadores positivos, éste llega a convertirse en un amor compasivo que puede durar toda la vida.