¿Profesionista y mamá? ¡Claro que se puede!

Derrumbemos los mitos: sí es posible combinar la maternidad con el trabajo y criar hijos exitosos, independientes y felices.
Una mujer trabajadora y que aporta un salario, se siente productiva y valiosa, y eso valores se transmiten a sus hijos.
Una mujer trabajadora y que aporta un salario, se siente productiva y valiosa, y eso valores se transmiten a sus hijos. (Foto: Shutterstock)

Desde que las mujeres incur­sionamos de lleno en el área laboral, hemos avanzado un buen trecho. Pero aún nos falta cruzar el umbral final para superar las inquietudes que surgen al conciliar nuestro rol de madres amorosas y preocupadas por nuestros hijos, con las demandas que conllevan el ejercicio de nuestra profesión o el estar al frente de una empresa.

De manera abierta, los condicionamientos sociales siembran en nosotras una serie de ideas que no nos dejan vivir en paz y una de las más tramposas es la creencia de que los niños de mamás trabajadoras tienen menos oportunida­des de ser plenos, exitosos e independientes. Sin embargo, está comprobado que los hijos de mujeres trabajadoras que les han enseñado a sus retoños a manejar con inteligencia esta doble forma de vivir, pueden obtener grandes ventajas para la vida. El secreto consiste en seguir una estrategia bien planeada para que la madre no sienta culpa al salir a trabajar, y que sus hijos no se sientan abandonados, mientras ella está en la oficina. Si sabes manejar esta situación, tendrás hijos sanos emocionalmente, pero sobre todo, felices y orgullosos de la mamá que tienen.

 Pequeños privilegiados

“Lo primero que debes hacer como mamá es para poder equilibrar esta situación es cambiar el enfoque que existe acerca de los hijos de las madres empresarias o profesionistas”, dice Roberto Quezada González, experto en desarro­llo humano y asesor para grupos empresariales.

“Al contrario de como lo considera la socie­dad, no se trata de niños en desventaja, sino, por el contrario”.

Quezada explica que si se sabe manejar esta circunstancia, el diapasón de posibilida­des y oportunidades de los hijos de mujeres emprendedoras, proactivas y generadoras de ingreso es igual o al de los pequeños cuyas mamás están en casa la mayoría del tiempo.

Si lo pensamos bien, en el razonamiento del experto en desarrollo humano hay lógica puesto que una mujer que aporta recursos a su familia, que se siente productiva y valiosa, que tiene la oportunidad de salir para retroali­mentarse y enriquecerse, que está empodera­da, es creativa y se siente realizada, pueda transmitir valores positivos a sus hijos.

Guía estratégica para formar a tus hijos

Mamá da la pauta, lo que le dices y la manera en que lo dices, así como el trato que les das, modela la personalidad de los hijos, pues les da dirección y sentido. Por eso es importante que tú estés bien para que les des mensajes adecuados.

Como lo señala Laura Gutman en su libro El poder del discurso materno, eres tú quien le “dice” cómo deben sentirse frente a la vida. La siguiente es una guía de lo que una mamá trabajadora debe decir y hacer para construir el discurso que saque lo mejor de sus hijos:

  1. Diles que se deben sentir orgullosos de tener una familia en donde el trabajo, dinamismo e independencia.
  2. Infórmate muy bien de las necesidades emocionales y físicas que tienen tus hijos, dependiendo de sus edades. Realiza los ajustes creativos y necesarios para satisfacerlas.
  3. Platica con ellos acerca de tu trabajo, pí­deles que opinen y te aconsejen; hazles sentir que pertenecen y están presentes en esa parte de tu vida.
  4. Hazlos conscientes de los beneficios que representa para ellos tu labor.
  5. Establece las tareas y los límites. Aplica los principios del trabajo en equipo en donde la labor de cada uno es impor­tante para el resto y los principios de la disciplina inteligente, en donde no se imponen y sí se explican los porqués de ciertas medidas.
  6. Marca las bases de una comunicación amorosa, atenta, abierta y asertiva en donde todos se puedan expresar con respeto y confianza.
  7. Transmite los valores que te guían. Enséñalos a ser emprendedores, dis­ciplinados, creativos, comprometidos, independientes y trabajadores. Así, todos estarán en igual sintonía.