Libertad de expresión: apenas una aspiración

En La Laguna ser periodista o trabajar en un medio de comunicación se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Hoy Día de la Libertad de Expresión se tienen pocos motivos para el festejo.
Cifras de periodistas desaparecidos y asesinados en México reflejan que el oficio es una actividad de alto riesgo.
Cifras de periodistas desaparecidos y asesinados en México reflejan que el oficio es una actividad de alto riesgo. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Los reporteros de a pie que cada día salen a la calle en busca de las historias que en unas horas estarán en los titulares de los noticieros de televisión, radio o sitios web, los que pelean las notas de portada de los medios impresos, deberían estar hoy celebrando el Día de la Libertad de Expresión pero la realidad es otra.

Tampoco lo celebran los colaboradores de las salas de redacción, redacciones digitales, diseñadores, empleados de departamentos administrativos, comerciales, técnicos, ni de cualquier otro espacio de las empresas dedicadas a la comunicación.

La violencia en La Laguna como un modelo expansivo de agresión sistemática en contra de la prensa, que va desde la agresión centrada en el reportero y se traslada hasta el atentado corporativo organizacional.

La violencia cruzó límites y ahora nadie está exento de agresiones.

En las estadísticas de las víctimas de la Guerra contra el Narcotráfico se encuentra el periodista de Milenio Laguna, Eliseo Barrón Hernández, asesinado en mayo de 2009. En 2011 se acabó con la vida del ingeniero Rodolfo Ochoa, mientras se atacaban instalaciones de Multimedios Laguna.

Pero además están los secuestros y amenazas en contra de comunicadores laguneros, denunciados y no denunciados. En La Laguna el caso más difundido sucedió en 2010 cuando los periodistas Héctor Gordoa, Oscar Solís, Alejandro Hernández y Javier Canales fueron privados de su libertad.

Tan sólo en 2013, en esta misma región cinco empleados no vinculados directamente con la recolecta de información de medios de comunicación fueron privados de su libertad y se sumaron a las víctimas de ataques contra comunicadores.

La Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión, dependiente de la Procuraduría General de la República, da cuenta del asesinato de 102 periodistas entre 2000 y el 30 de abril de 2014. Dos de ellos ocurridos en Coahuila y cinco en Durango.

De 2005 al 30 de abril de 2014, esta misma dependencia registra la desaparición de 24 periodistas, tres de ellos en territorio coahuilense.

RIESGO MORTAL

El periodista lagunero independiente José Carlos Nava percibe al 7 de junio como una preocupación muy grande y en La Laguna las formas de agresión en contra de la prensa han llegado a un punto extremo donde los objetivos son indiscriminados.

El solo hecho de trabajar para un medio se convirtió en una actividad de alto riesgo, en un riesgo de muerte.

El número de personas que murieron en la región por homicidio doloso entre 2006 y 2012 fue superior a tres mil. Un aproximado a los fallecidos en las Torres Gemelas de Nueva York en 2001.

Cataloga a la experiencia de la violencia en La Laguna como un modelo expansivo de agresión sistemática en contra de la prensa, que va desde la agresión centrada en el reportero y se traslada hasta el atentado corporativo organizacional.

Recuerda que hasta hace siete u ocho años, el objetivo directo ante un asunto de información era única y exclusivamente el reportero, el periodista que está ‘pateando’ la calle todos los días, pero ahora toda persona que intervenga en el proceso de información es susceptible de estar en riesgo mortal.

Ante ello considera que lo que nos debe plantear la fecha de hoy, es más bien una rel exión sobre el emblema de este día y lo que es en la realidad.

Cuando el periodismo se ejerce teniendo como punto de partida el miedo no podemos hablar de libertad de expresión. Cuando hay un temor generalizado, cuando la intimidación nos ha pegado a todos los habitantes de la región es difícil que el día de la libertad sea una realidad, advierte el reportero.

“Ni siquiera es una conmemoración, es una aspiración brutalmente fallida”.

Y es que para dar contexto al tamaño del problema, refiere que de acuerdo con cifras oficiales que el número de personas que murieron en la región por homicidio doloso, entre 2006 y 2012 fue superior a tres mil.

Representa la cantidad aproximada de personas fallecidas en las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, o equiparable con la muerte de 3 mil 500 personas en el temblor de la Ciudad de México en 1985.

“Por donde quiera que se le vea, es un desastre humano”.