“La ausencia del Estado mexicano... es lamentable”

Juan Pablo Becerra Acosta reportero de Milenio cree que el Día de la Libertad de Expresión no significa nada, pues hay muchas zonas del país en las que el periodismo no se ejerce por miedo.
Juan Pablo Becerra Acosta, reportero de Milenio.
Juan Pablo Becerra Acosta, reportero de Milenio. (Claudia Luévano)

Torreón, Coahuila

Para el columnista y reportero de Milenio Diario y Milenio Televisión, Juan Pablo Becerra Acosta, es increíble que hayan pasado décadas para tratar de liberar a la prensa de la represión de los poderes políticos, para ahora tener que padecer el crimen organizado por ausencia del Estado.

Considera que como microbuseros, lecheros o quienes desempeñan cualquier otra actividad, los periodistas tendrían que tener la posibilidad de ejercer su profesión en absoluta libertad, pero hay muchas zonas del país en las que el periodismo no se ejerce por el miedo a las represalias y se cae en la autocensura.

Admite que existen gobiernos a nivel municipal, estatal y funcionarios del Gobierno Federal, que poseen un gen del antiguo PRI, de forma tal que aunque sean panistas o perredistas intentan reprimir a la prensa.

Incluso explica en la Ciudad de México, algunos medios firman notas como "Redacción" o se publican fotos sin crédito ante la necesidad de proteger a sus colaboradores. Lo mismo sucede con piezas en televisión en las que jamás aparece a cuadro el reportero.

"Los criminales son unos desgraciados. Secuestran, extorsionan, levantan, pero la ausencia del Estado mexicano... es verdaderamente lamentable".

Juan Pablo Becerra cree que el Día de la Libertad de Expresión no significa nada. "Es una día en que en muchos entidades se entregan premios y está bien porque es un estímulo para los compañeros, por lo demás lo deberíamos convertirlo en reflexión sobre la libertad de prensa en México".

Si se analizara lo que sucede con la prensa en el país, es claro que no hay mucho que festejar, aunque abre una posibilidad para la celebración comparando con lo que ocurría hace décadas cuando los gobiernos eran represores.

Recuerda que entre los 70's y los 90's, los gobiernos que se dedicaban a hostigar a periodistas e impedían que realizaran sus trabajo con amenazas, cárcel, exilios y en casos extremos hasta con asesinatos.

“En eso ya se goza en gran medida libertad de expresión en los medios y ni se diga en redes sociales”.

Admite que siguen existiendo gobiernos a nivel municipal, estatal y funcionarios del Gobierno Federal, que poseen un gen del antiguo PRI, de forma tal que aunque sean panistas o perredistas intentan reprimir a la prensa.

“Pero definitivamente tenemos que lamentar actitudes del crimen organizado y que aquí en la Comarca Lagunera se padecen en serio”.

Relata que para realizar asignaciones informativas ha acudido constantemente a Michoacán, donde tuvo la oportunidad de conocer a un periodista de un municipio bajo control de Los Caballeros Templarios, quien le describió el terror en el que vivía.

A su colega le temblaba el cuerpo al hablar y sus ojos expresaban miedo, entre susurros le confió como los Templarios le llamaban y le decían lo que debía publicar o no, le ordenaban las fotos que debía tomar... “y no hay opción, era su vida la que estaba en juego”.

El periodista ha cubierto informativamente zonas en conflicto como Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, además de participar en asignaciones internacionales, detalla que para desplazarse por esas regiones ha debido seguir protocolos de seguridad de una manera rígida pero también flexible, para actuar de acuerdo a la situación de cada región.

“Quienes estamos basados en el Distrito Federal entramos y salimos de esos lugares, quienes están aquí son los verdaderos héroes, los que se quedan aquí”.

Pero a pesar de ello, su vida ha corrido riesgos como en Tamaulipas cuando regresó al rancho de Don Alejo Garza, personaje notorio por defender su rancho hasta morir en un enfrentamiento con grupos delincuenciales.

Acudió para constatar cómo estaban las cosas tiempo después del asesinato de Don Alejo, iba acompañado por un ganadero y tras horas de camino percibieron que estaban en ranchos abandonados en donde podían ser fácil presa de la delincuencia sin que nadie lo notara.

“A través de una cámara nos percatamos que había actividad en un rancho. Estaban cocinando droga por lo que sabíamos que necesitábamos salir sin que nos vieran, para ello teníamos que dar vuelta a una presa por su orilla. Esos pequeños momentos son terribles”.

De igual forma ha quedado atrapado entre grupos de pobladores enardecidos que les han amenazado con quemar o vivir un levantón en donde autodefensas les presionaban para cubrir cierta información.

Sentencia que en zonas de riesgo siempre es necesario entender que ninguna nota, foto o imagen, es más importante que la vida de los periodistas.