Detectará luz invisible Gran Telescopio Milimétrico de Puebla

Con sus observaciones se puede explicar la formación de sistemas solares, galaxias, estrellas y planetas como la tierra.
GRAN TELESCOPIO MILIMÉTRICO
GRAN TELESCOPIO MILIMÉTRICO (Gabriela Martínez )

Ciudad de México

En los próximos dos años se colocarán los dos anillos que faltan al Gran Telescopio Milimétrico (GTM) y que con sus observaciones se pueden explicar la formación de sistemas solares, galaxias, estrellas y planetas como la tierra, explicó el director científico del proyecto del INAOE, Miguel Chávez Dagostino.

El GTM está planificado para tener una antena de 50 metros de diámetro de la que actualmente tiene 32 metros y estará lista en los próximos dos años que tiene como objetivo captar luz que es imperceptible a simple vista.

"El telescopio está diseñado para poder detectar una serie de luz invisible a nosotros, es una luz que proviene de objetos celestes que tienen temperaturas extremadamente bajas del orden de menos 200 a 250 grados centígrados. Esos objetos celestes emiten su luz, esencialmente, en las longitudes de onda que denominados milimétricas que están entre el infrarrojo y las ondas de radio"

Explicó que entre los meses de mayo y julio se hicieron las primeras observaciones con buenos resultados pues se lograron ver una gran cantidad de cuerpos celestes.

La observación y la información recabada tienen como finalidad conocer la formación de sistemas solares y cuerpos celestes y compararlas con las teorías hasta ahora conocidas.

"Ahora que estamos pudiendo detectar sistemas planetarios en formación, va ser muy importante intentar poner en contexto como se formó nuestro sistema solar y como se formaron planetas como la tierra".

Como parte de los logros destacó el descubrimiento de transiciones moleculares que permiten hacer una demografía del número de galaxias a diversas distancias y que tienen como objetivo analizar la evolución y origen del universo:

La construcción del GTM desde la concepción de la idea ha tomado casi 20 años hasta el parte final tendrá un costo de 180 millones de dólares de los cuales el 70 por ciento fue aportado por México y el 30 por ciento en colaboración con la universidad de Massachusetts.

Chávez Dagostino explicó que la primera parte del proyecto fue diseñarlo y conseguir los recursos para su construcción.

Posteriormente la construcción de los subsistemas que le dan movimiento al telescopio que permitirán a los científicos detectar la radiación que es el objetivo del GTM.

El GTM está instalado en el volcán Sierra Negra, ubicado a un costado del Pico de Orizaba, para su funcionamiento la base está sobre 16 ruedas encerradas en 4 carritos, que se deslizan sobre una vía de acero para realizar rotaciones acimutales. La alidada contiene un cuarto de control y las cabinas de receptores, donde la instrumentación recibirá el haz reflejado por el espejo terciario y la óptica templada de acoplamiento.