Daniel, un sobreviviente del rock

Durante estos cuatro días haremos un repaso por aquellos personajes que le dan color al festival de música más importante de Latinoamérica.

Ciudad de México

Con una mano vendada y sólo con medio riñón funcionando, Daniel Ramírez, de 43 años, llegó al Vive Latino porque es bien rockero y para ver a su hermano tocar. Está consciente que la muerte está cerca por su situación, pero disfruta la vida, el rock y viene a pasársela bien.

Durante la presentación de Jumbo, Daniel saltaba, bailaba, y cantaba junto a su prima Pamela y su sobrino, hijo de Pacuo Ramírez, percusionista de Segregados, la banda de ska que abrió el Vive Latino.

"Tengo 43 años, soy un anciano. Me divierto muy bien. Tengo un hermanito que está tocando. Entonces me invitó y no me pierdo de nada", aseguró Daniel quien a pesar de sus padecimientos luce sano y no desperdicia la oportunidad para hacer una broma a sus acompañantes.

Daniel se ríe cuando se le pregunta si se considera rockero. "Ah, sí, grueso", aunque acepta que "también le pego a la salsa y eso, a ver si pego con las morras".

"Me dieron un balazo hace 14 años y perdí un riñón. El otro me lo gasté, pero me acabo de dar cuenta hace unos meses y ahora, pues a darle, ¿no?", dice Daniel, quien explica que hace unos meses le informaron que ya sólo funciona la mitad del riñón que le queda.

También se cortó la mano. Antes de contestar, mira su mano vendada, un poco sucia e hinchada por los vendajes que cubren la herida, y dice que se hirió la mano con una lámina, pues se dedica a fabricar cosas con acero inoxidable.

A pesar de sus problemas de salud, Daniel llegó al Vive Latino."Cuando estás perdiendo la vida, que ya van varias veces, revives mucho, rejuveneces, le das durísimo. Yo no debo de tomar cerveza y estoy tomándome una, aunque sea", asegura.

-¿Te arrepientes de algo en tu vida?

Sí, de no haber hecho tantas cosas como las que ahora hago porque sé que estoy cerca, cada vez más, respondió.