Convocan Marcha de las Putas durante visita del Papa a Brasil

Rogeria Peixinho explicó que el evento será paralelo a la Jornada Mundial de la Juventud para protestar contra “el control de la sexualidad de las mujeres”.
Convocan la Marcha de las Putas este 27 de julio, durante la visita del Papa a Brasil.
Convocan la Marcha de las Putas este 27 de julio, durante la visita del Papa a Brasil. (Antonio Lacerda/EFE)

Río de JaneiroSao Paulo

La visita del papa Francisco a Río de Janeiro para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) coincidirá con una nueva Marcha de las Putas, un evento que diversas activistas realizan para protestar contra la violencia hacia las mujeres por cómo se visten.

La Marcha de las Putas se realizó por primera vez en la ciudad canadiense de Toronto, como reacción a la frase de un policía que afirmó ante estudiantes de la universidad de esa ciudad que “si las mujeres no quieren ser violadas, deben dejar de vestirse como putas”.

Desde ese entonces, el movimiento se diseminó por varios países, y las dos primeras manifestaciones de la marcha realizadas en Río —en 2011 y 2012— reunieron a alrededor de medio millar de participantes, según cálculos de la policía militarizada.

Según la activista Rogeria Peixinho, de la Asociación de las Mujeres Brasileñas (AMB), la próxima manifestación del grupo en la ciudad brasileña tendrá lugar el 27 de julio, sobre la famosa playa de Copacabana, que albergará la mayor parte de los actos de la JMJ.

Sin embargo, ese día el programa del Papa no incluye pasar por Copacabana.

El pontífice iniciará la jornada en la zona céntrica de la ciudad, donde celebrará una misa en la catedral metropolitana y sostendrá un encuentro con miembros de la sociedad civil, y luego se desplazará a la aislada localidad de Guaratiba, donde se realizará una vigilia previa al cierre de la cita, el 28.

Contrapunto

“Hemos decidido realizar la Marcha de las Putas durante la visita del Papa para fijar un contrapunto político. Queremos demostrar que existe otra juventud y otra forma de pensar que protesta contra la opresión y el control de la sexualidad de las mujeres”, afirmó la militante al portal brasileño UOL.

Peixinho aseguró que la manifestación no se limitará a defender la libertad sexual de las mujeres y a denunciar el aumento en los casos de violación sexual, sino que también protestará contra el uso de dinero público para financiar la celebración de la JMJ, que “pone en jaque la laicidad del Estado”.

La activista anticipó que, tal como ha hecho en otras ediciones de la Marcha de las Putas, participará en el acto del 27 de julio vestida como una monja, lo que justifica como un símbolo de cuestionamiento sobre la posición de la Iglesia contraria al aborto.

“Yo uso vestimentas de monja desde hace por lo menos tres años. Seguramente otras mujeres usarán vestimentas alusivas al Papa. Vamos a cuestionar la violencia sexual que también sufren las mujeres que son monjas. Muchas mujeres se quedan embarazadas dentro de los conventos y, muchas veces, son obligadas a realizarse un aborto”, argumentó.

Pro Aborto

Además de las militantes de la Marcha de las Putas, el grupo a favor del aborto Católicas por el Derecho a Decidir (CPDD) planea realizar manifestaciones delante de iglesias en 13 ciudades brasileñas el domingo, antes de la llegada del pontífice a la JMJ, que se celebrará del 23 al 28 de julio.

“Expresaremos qué esperan las mujeres de la visita del Papa y de una Iglesia que no ha demostrado mucha compasión hacia nosotras”, afirmó Valeria Melki, coordinadora de CPDD en Brasil.

En su sitio web, la organización expresa preocupación ante las “influencias del conservadorismo católico en la vida de la población, por la inminente visita del papa Francisco y por la realización de la Jornada Mundial de la Juventud”.

CPDD alega que “durante esta Jornada, la Iglesia planea repartir cerca de dos millones de ejemplares de su Manual de Bioética, cuyo contenido encara como abortivos los métodos preventivos y contraceptivos, condena investigaciones con células madre y orienta a mujeres que sufrieron violencia sexual a mantener el embarazo”.

El texto asegura que “tales orientaciones amenazan la salud sexual de las jóvenes, además de interferir en los derechos de las mujeres brasileñas”, y enfatiza que “las interferencias de la Iglesia católica en las tomas de decisión de los individuos y del poder público son una traba para el Estado laico y para los derechos humanos”.

Según Melki, la campaña del grupo se destina a “demostrar a los jóvenes que es posible ser católico y al mismo tiempo pensar de otra manera”.

Francisco es “jefe de Estado”: canciller

El canciller de Brasil, Antonio Patriota, afirmó ayer que su país encara la visita del papa Francisco desde la “perspectiva” de las relaciones exteriores y bajo esa óptica justificó los gastos públicos cuestionados recientemente por la fiscalía brasileña.

“Es un evento que involucra no solo a un líder espiritual, sino también a un jefe de Estado y lo vemos desde una perspectiva de relaciones exteriores de Brasil con el Vaticano”, señaló Patriota al ser cuestionado sobre las denuncias sobre el uso de recursos públicos para la visita del pontífice a la Jornada Mundial de la Juventud.

Un tribunal brasileño suspendió el viernes la licitación organizada para elegir la empresa que prestará los servicios médicos a los peregrinos que participarán en el evento al que asistirá el Papa, al considerar que el contrato tenía irregularidades. Posteriormente, la justicia revocó la medida judicial y la licitación se llevó a cabo.

El jefe de la diplomacia brasileña destacó la “expectativa” de Brasil al acoger la primera visita al exterior del pontífice, quien recibió en audiencia a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, con quien se reunirá la próxima semana en Río de Janeiro.

El ministro calificó al Papa como una persona con “sensibilidad social” por su activismo en el combate al hambre y la pobreza y consideró que su mensaje “encontrará un eco en la población brasileña, especialmente de la juventud”.