ENTREVISTA | POR ALEJANDRA ARTEAGA

Niños ganadores en la NASA

Rafa, Pepe y Héctor, los niños mexicanos que ganaron el segundo lugar en el concurso International Air and Space Program (IASP) 2013 de la NASA, coinciden en que la forma de aprender a construir robots es a través de la diversión.

Los niños mexicanos que buscan colonizar Marte

Ciudad de México

Rafa, Pepe y Héctor, los niños mexicanos que ganaron el segundo lugar en el concurso International Air and Space Program (IASP) 2013 que realiza la NASA, coinciden en algo: aprendieron a construir robots divirtiéndose.

Los tres niños, que desde hace seis años comenzaron a estudiar cursos de Programación y Mecánica en la escuela mexicana Robotix, crearon juntos el robot que llamaron Hubble M-3, el cual fue pensado para limpiar zonas rocosas en Marte, lo que permitiría la colonización de ese planeta.

En entrevista con Milenio, el ingeniero Pablo Hernández Cruz, quien acompañó a los infantes y guió el proyecto del Hubble M-3, explica que los niños trabajaron en la realización del robot alrededor de 10 semanas, tiempo en el que investigaron como hacerlo, lo diseñaron, construyeron, rediseñaron, programaron y finalmente comprobaron su eficacia a través de pruebas.

Hernández Cruz, quien también es Gerente de tecnología y planeación en Robotix, explicó que cualquier persona puede aprender a realizar este tipo de tecnología y que la institución en la que trabaja imparte cursos desde preescolar hasta adultos de 99 años.

"Nuestra visión como instituciones es dar una educación de la tecnología a través de la diversión. Nuestro fuerte es que los alumnos se diviertan armando y programando, así adquieren el aprendizaje que después es enfocado en estos proyectos en los que todas sus ideas se convierten en realidades físicas", explicó.

Constructores desde pequeños

Los tres jóvenes, miembros del proyecto Jet Mars, se interesaron por construir y armar 'cosas' desde pequeños. José Antonio Galicia, el más grande de ellos con 14 años, dice que siempre le gustó mucho armar 'legos', mientras que Héctor Galicia, el más jóven con 12 años, explica que desde que era chico construía cosas con los materiales que encontraba.

"Desde chico me gustaba armar todo tipo de cosas, las que encontraba. Siempre me dejaban las cajas de cereal y yo hacía cosas con ellas", dice Héctor.

"Desde chico me gustaba armar todo tipo de cosas, las que encontraba. Siempre me dejaban las cajas de cereal y yo hacía cosas con ellas", dice Héctor.


Por su parte, Rafael Ríos, de 13 años, explica que "desde que era pequeño siempre me encantó armar bloques de construcción, entonces encontré Robotix. Al principio hacíamos eso y después llegamos a hacer cosas tan complejas como el Hubble".

Los tres coinciden en que no les fue difícil aprender debido a que hacer robots es muy divertido. Para Héctor no fue difícil porque 'te enseñan desde lo básico y así vas avanzando', mientras que Rafa asegura que cualquier persona, 'aunque no sepa nada', puede aprender.

Pepe acepta que aprender es complejo pero que al tiempo que lo hacía se divertía con sus amigos "porque seguía jugando; jugamos con el robot un poco, con las piezas y nos divertimos mucho al construirlo".

La crecación del Hubble M-3

Lo primero que hizo el equipo Jet Mars fue saber cómo se hace un robot, cuánto pesa, qué materiales utiliza y cómo son construídos, dice el couch Pablo Hernández y explica que después los niños comenzaron a pensar en la base que propuso la NASA para el concurso: colonizar marte.

"Pensamos en el objetivo que era la colonización de Marte. Un robot que ayudara a limpiar zonas muy grandes de rocas, para que futuras civilizaciones pudieran establecerse ahí", explica Rafa.

"Pensamos en el objetivo que era la colonización de Marte. Un robot que ayudara a limpiar zonas muy grandes de rocas para que futuras civilizaciones pudieran establecerse ahí", explica Rafa.


Aunque los tres ayudaron en todo el proceso de construcción del Hubble M-3, cada uno se especializó en una parte. Pepe se encargó del área mecánica, es decir, la construcción del robot; Rafa hizo la programación y Héctor armó la garra, la cual es capaz de sujetar rocas.

Un viaje a la NASA

Rafa, Pepe y Héctor están muy contentos con haber ganado el segundo lugar en el concurso International Air and Space Program (IASP) 2013 que realiza NASA en la ciudad de Houston en Texas.

Los niños coinciden en que el trabajo de los otros concursantes fue muy bueno, por lo que se sienten orgullos de su desempeño.

"La complejidad del robot que hicimos era más de lo que habíamos hecho antes, además, como íbamos a ir a la NASA, nos preparamos mucho", dice Rafa, quien define su viaje como una experiencia increíble.

Por otra parte, Pepe explica que para él fue "muy interesante ir a la NASA. Vimos varias instalaciones y hasta conocimos a un astronauta", explica emocionado.

Para Héctor el viaje fue una experiencia 'muy padre' y explica que lo que más le gustó fue poder ver la sala de control de la NASA, "porque siempre veía en las películas que decían de la sala de control y que ahí hacían la cuenta regresiva".

Los amigos del Jet Mars

El equipo Jet Mars, conformado por Rafa, Pepe y Héctor, lleva tres años trabajando en proyectos tecnológicos. Los niños dicen que se han vuelto un equipo de amigos, con quienes es muy divertido trabajar. Juntos construyeron una máquina llamada 'Frutalizador', la cual ayuda a conservar las manzanas de dos a tres semanas más, explica Héctor.

Luego de su triunfo en el concurso de la NASA, el equipo planea implementar las recomendaciones que ingenieros y jurados del concurso les hicieron por el Hubble M-3M para poder presentarlo en otros eventos, explica el couch Pablo Hernández.

El equipo también piensa instalar al Hubble M-3 una cámara fotográfica y de video que pueda mapear Marte, así como un mecanismo que permita indagar si hay agua en el planeta rojo.

Además de perfeccionar el Hubble M-3, los niños están convencidos de que quieren continuar realizando robots toda su vida. A Rafa y Héctor les gustaría volverse ingenieros mecatrónicos, mientras que a Pepe le gustaría incorporar sus conocimientos de tecnología a la paleontología. Los tres dicen que han aprendido jugando y que así es como les gustaría seguir.