Adiós a todos, tengo que partir

Trabajo ganador del XI Concurso Nacional de Periodismo Universitario en la categoría Reportaje en Prensa. Es de Daniela Ramírez Cervantes, estudiante del séptimo semestre de Comunicación en la UAdeC.
Ana Lia nació mujer y decidió cambiar de sexo. Un reportaje ganador del Concurso Nacional de Periodismo Universitario cuenta su historia.
Ana Lía pensaba que algo andaba mal en ella. Un reportaje ganador del Concurso Nacional de Periodismo Universitario cuenta su historia. (Especial.)

Torreón, Coahuila

Esa tarde era la definitiva. Ana Lia estaba segura de su decisión, tecleó una carta que envió a sus familiares más cercanos, para después comenzar a morir.

Su familia experimentó la sensación de luto. Su sobrina, prima, nieta, Ana Lia, murió, cuando ellos recibieron ese escrito.

En un cuarto de hospital de la Ciudad de México un 6 de abril de 1989, un bebé lloró al nacer. La genética se aferró y los cromosomas se aliaron: fue niña, una hermosa mujer.

Un registro civil sentenció su condena. La máquina de escribir tecleó sin saña el nombre de Ana Lia Soto Islas en un acta de nacimiento. Hasta ese momento nadie se opuso al hecho.

Se ponía límites. Tenía prohibido pasar por los pasillos de ropa y juguetes de niño. "A mí nunca me gustaron los niños. Mi idea siempre fue sentirme uno más".

Apenas al cumplir dos años Ana Lia y su madre llegaron a Torreón, los primeros recuerdos se remontan al jardín de niños. Ana Lia pensaba que algo andaba mal, decía: "Yo siempre supe que había algo raro conmigo".

Al momento de usar vestidos no se sentía cómoda y para tratar de contrarrestar ese sentimiento, pensaba que en vez de un vestido lo que usaba era un disfraz. Con sus primos jugaba a disfrazarse, decía que el vestido hacia la función de una capa, con esa idea lo sobrellevaba.

Pasaron los años y su desesperación se tornaba evidente. "Necesito hacer algo para ser normal", pensaba constantemente.

Tenía la certeza de que había encontrado su particularidad, las niñas de su edad tenían orificios en las orejas, ella no. ¡Claro! Justo ahí localizó el punto diferencial.

Subió la voz mientras recordaba el momento: "necesitaba que me perforaran las pinches orejas". Obligó a su madre a realizar este rito y sin embargo, eso no funcionó. Su obsesión de seguir las pautas de la sociedad aumentó.

Ana Lia crecía poco a poco, comparaba su comportamiento con el de las niñas de su alrededor y se cuestionaba: "¿debería de ser niña, de sentirme niña?". Se ponía límites. Tenía prohibido pasar por los pasillos de ropa y juguetes de niño. Podía comprobar su gusto por ello, le daba terror.

Transcurría el 2004 y la petición de Ana Lia de ser "normal" aún no se concedía. Otro pensamiento le surgió, al suponer que cuando llegara el momento de que menstruara ocurriría el cambio esperado y su comportamiento respondería casi en automático.

Su rostro mostraba una sensación de desagrado cuando dijo: "tenía 15 años cuando menstrué. ¡Qué pinche mentada de madre me dieron! ¿Dónde estaba mi cambio mágico?". Tenía que pasar esa etapa para comprobar que su adaptación al sexo biológico fracasaría y que su esperanza se desvanecería.

Su adolescencia fue oscura. Empezó a notar cambios en su cuerpo: "esto no tendría que pasarme" se decía a sí misma. Le disgustaba los cambios que observaba, le incomodaba ver que sus senos crecían, se evitaba al extremo de no bañarse en días.

La primera respuesta vino desde el colectivo. "A mí nunca me gustaron los niños. Mi idea siempre fue sentirme uno más, entonces todo apuntaba a la estúpida idea social, yo era lesbiana".

En la preparatoria empezó a experimentar el ambiente lésbico, porque pensaba que lo era. "Aunque en ese grupo era más aceptada que en ningún otro, siempre me sentí fuera de lugar".

En la universidad, empezó a descubrir el hilo conector de su esencia. "Yo aceptaba que tenía un problema, que estaba mal y que algo tenía que cambiar, el rollo es que no sabía qué, hasta que un profesor se percató de que algo complicado estaba pasándome y me invitó a entrar a una clase que se llamaba Identidad de Género".

En ese momento comenzaba su descubrimiento. Con el tiempo y al ir conociendo términos que ignoraba, comenzó a explorarse y a definirse, ingresaba al mundo de la transexualidad.


                         [VE AQUÍ LA TRANSFORMACIÓN DE ELÍAS]


¿QUIÉN SOY YO?

"No soy Ana Lía. Yo siempre he sido hombre, nací mujer pero eso solo fue una acción. La sociedad y mi cuerpo me asignaron un género, ¡ojo! No soy un ella volviéndose un él, yo siempre he sidoél y punto. Ahora prefiero que se dirijan a mí con el nombre de Elías".

Entre todos los términos que se le presentaron en la clase de identidad, ¿en dónde se definía Elías?

"Con libertad y sin rencores por mi parte invito que olviden que alguna vez existió Ana Lia [...] Ser quien soy no ha sido nunca una decisión, la única decisión tomada aquí fue la de aceptarme a mí mismo tal como soy, buscar realizarme como ser humano y ser feliz", parte de la carta que envió a su familia.

En un artículo escrito por el sociólogo Francisco Javier Rubio Arribas, publicado en el sitio de sistema de información científica Redalyc, el autor define la transexualidad: los y las transexuales tienen la convicción de pertenecer al sexo opuesto al que nacieron con una insatisfacción mantenida por sus propios caracteres sexuales primarios y secundarios, con un profundo sentido de rechazo y un deseo manifiesto de cambiarlos médica y quirúrgicamente.

Desde la infancia la identidad mental de Elías era distinta a su fenotipo genital. El sociólogo Rubio Arribas, afirma que no se trata de trastornos psiquiátricos graves que distorsionan la percepción de la realidad, lo único que necesitan es ser aceptados social y legalmente en el género elegido.

Juan Luis Álvarez Gayou, médico cirujano, fundador del Instituto Mexicano de Sexología, explica que la identidad de género, es decir "el sentirse hombre o mujer", queda establecida a los 12 meses de edad y es algo que las personas sienten desde que tienen conciencia.

"Desde que naces, naces transexual, no te conviertes en uno por las cosas que le hagas a tu cuerpo, porque es una condición, no una decisión".

Elías tuvo que leer muchos textos y definiciones sobre la transexualidad, sigue pensando que ninguna explica a profundidad y con exactitud lo que es pasar por esta situación, dice que la mayoría falsea su realidad.

Expresa con firmeza: "para saber la verdad, como dijo una amiga: por muy especialistas que sean, ellos no son trans, entonces que van a saber"

NUNCA FUI ELLA

Elías decide enfrentar el miedo. "Inicié con cosas pequeñas, como comprar ropa de hombre y cortarme el cabello". También como parte de su trasformación se dedicó a buscar nombres que lo identificaran como hombre.

Su nombre Lía lo hizo pensar en Elías, del cual buscó su significado: "cuando leí el significado decidí que esa era el bueno, mi nombre significa profeta de fuego y me agradó mucho".

Pensó en un segundo nombre y recordó que alguna vez su madre le comentó su gusto por el nombre Andrea, entonces por ahí buscó, el masculino sería Andrés, pero no le agradaba del todo y lo transformó en Andrei, el resultado final fue: Elías Andrei.

Elías duró casi un año en recopilar información respecto a su caso, para saber detalles y demás, pero empezó a experimentar ansiedad, "ya sé lo que necesito hacer, pero ¿cómo le hago?", se repetía constantemente en busca de una respuesta.

Por medio de la red social Facebook se puso en contacto con el sexólogo Juan Carlos Acosta en la Comarca Lagunera, con él inició la transición en Junio de 2012.

Las citas médicas empezaron una vez a la semana, después comenzó a consumir testosterona, primero en forma de gel, que se untaba al momento de bañarse.

En septiembre del mismo año optó por tomar Androil y por ultimo utilizó las inyecciones Sostenon en el mes de diciembre. A lo largo de 6 meses su voz se engrosó, su cuerpo reaccionó pronto a las hormonas y le empezó a salir barba.

Elías también piensa someterse a operaciones, la primera sería la mastectomía (para quitar las mamas) y la cirugía de reasignación sexual o de reconstrucción como también la llaman.

SOY ELÍAS ANDREI ¿CÓMO LO COMPRUEBO?

"De nada sirve el proceso transexual, por mucho que pueda cambiar mi apariencia los papeles me chingan", comenta Elías al tocar el tema sobre el proceso legal del cambio de nombre.

En Torreón, Pilar Hernández de Sotomayor, encargada de la Oficialía 08 de Registro Civil, afirma que en esta ciudad hay una laguna legal respecto a este tema y no se lleva a cabo el trámite del cambio de nombre.

Por esa razón, Elías actualmente está llevando este proceso en la Ciudad de México basándose en los artículos del capítulo IV de la Gaceta Oficial del Distrito Federal, publicada el 10 de octubre del 2008.

Presentó un juicio especial de levantamiento de acta por reasignación para la concordancia sexo- genérica.

Elías comenta que el proceso es largo. El 23 de marzo del 2014 se publicó en la prensa nacional, que el gobierno capitalino anunció que presentará una iniciativa ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para que las personas como Elías puedan cambiar legalmente su identidad a través del Registro Civil en vez de realizar un proceso judicial. Este proceso será más ágil.

"Los papeles son necesarios para todo, necesitas comprobar quién eres, si no los tienes te pone en evidencia y de nada sirve el proceso trans". Confía que pronto pueda contar con ellos y que su identidad oficial y su físico estén del mismo lado.

La carta que Ana Lia envió a sus familiares cuando tomó la decisión de empezar con su cambio, es cierto, fue una despedida, esa persona a la cual no pertenecía moriría en la transición. Pero en ese mismo escrito plasmó la necesidad de renacer y empezar a vivir sin miedo.

"Con libertad y sin rencores por mi parte invito que olviden que alguna vez existió Ana Lia [...] Ser quien soy no ha sido nunca una decisión, la única decisión tomada aquí fue la de aceptarme a mí mismo tal como soy, buscar realizarme como ser humano y ser feliz", estas palabras son la esencia de la carta que envió a su familia.

Así sepresentó a la vida como quien siempre debió ser: Elías Andrei.