Tiras cómicas que abren las ganas de comer

El libro "A comer y a beber. Con las manos en la masa" del ilustrador Guillaume Long, es una recopilación de tiras de cómic para con recetas, experiencias y recomendaciones culinarias.
La portada del libro de tiras cómicas "A comer y a beber. Con las manos en la masa" de Guillaume Long.
La portada del libro de tiras cómicas "A comer y a beber. Con las manos en la masa" de Guillaume Long. (EFE)

Madrid

"Ni novela gráfica ni recetario", ambas catalogaciones sobre la obra "A comer y a beber. Con las manos en la masa" son "pretenciosas" para su autor, Guillaume Long, porque, según dice, no es más que una recopilación de tiras de cómic para "provocar las ganas de comer bien y preparar la comida".

En esta segunda entrega en español editada por Salamandra Graphic (la anterior se publicó bajo el sello Sin Sentido en 2013), el ilustrador suizo afincado en Francia, recopila otro puñado de recetas, experiencias y recomendaciones culinarias publicadas con anterioridad en la sección de gastronomía del diario francés Le Monde.

Y lo hizo sin perder el sentido de humor e ironía que hace que cada viñeta que dibuja no solo sea una oda al producto de temporada, sino una crítica a ciertas conductas generalizadas como hacer la salsa carbonara con nata. Para evitar este "sacrilegio" ha creado la "Brigada de Control de la Carbonara".

"La carbonara es un buen ejemplo de receta que todo el mundo cree que conoce y que todo el mundo hace mal. No es que yo sea un integrista de las recetas verdaderas, pero aun así me parece que es importante hablar. ¡Tanto más teniendo en cuenta que es más ligera que su copia!", confiesa con la misma exaltación con la que expresa: "¡Si viera el (jamón) pata negra en Francia seguro que se reiría!".

Dividido por estaciones, el autor (Ginebra, 1977) propone en su libro cocinar un risotto con puntas de trigueros y parmesano en primavera; "pesto alla genovese" en verano; risotto de calabaza violín en otoño o un salmón a la danesa en invierno.

Pero no solo de recetas vive Long, que niega ser un "chef", así que en su faceta de autor de cómic que "trabaja en casa con calma" también se permite ofrecer los "sabios consejos del abuelo Roni", en los que, por ejemplo, enseña a diferenciar entre una araña insecto y una araña de cocina, u ofrece a los niños "respuestas ingeniosas" que dar a los padres cuando te obligan a comer.

Por ejemplo, si tu padre te dice "Cómete la sopa, que tienes que crecer", según el ilustrador, se le puede contestar: "Si quieres verme crecer, déjate de liquidillos con verdura y ¡afloja un batido!"

Por eso, porque en "A comer y a beber. Con las manos en la masa" hay de todo un poco, el autor desveló que habla "de lo que conoce" y de lo que "intenta comprar", aunque de cuando en cuando se permita un "fast food bien pringoso".

"Creo -dice- que vivimos un momento en que a la gente le interesa la cocina porque estamos en crisis y porque cada vez se ve menos el resultado material de su trabajo. La cocina permite paliar eso: es un lugar de repliegue, de confort y creación. Un poco como mi taller, lo que explica que hable de cocina a través del cómic".

Para los amantes del cómic que no compren el libro con la intención de ampliar su sección gastronómica, sino para tener una obra más de las decenas de gran calidad que se publican en España, sepan que, entre las anécdotas de la obra, también se encontrarán con el reconocido cocinero francés Jöel Robuchon metido en el cuerpo que Long ha diseñado para su álter ego comiquero: el chef Reblochon.

"Joël Robuchon hacía en Francia un programa de cocina en la tele muy tedioso, demasiado largo y aburrido, en el que se le veía cocinar y me encantaba. Yo era un fan incondicional. Ahora ya no vemos cocinar en la televisión. En el programa 'Top Chef', en las tres horas que dura, los cocineros cocinan como máximo unos quince minutos. El resto es espectáculo", agrega.

Si en el anterior libro viajó a Venecia, en esta recopilación lo hace a Suecia o Antillas, lugares donde viaja pese a su miedo a volar y conoce nuevos restaurantes que también comparte con el lector.

Eso sí, este amante de Asia y coleccionista de latas de "productos de mar en aceite de oliva", concluye que, aunque está lejos de ir a Tailandia y Vietman, dos de sus países más deseados, cuando lo haga irá "forzosamente en coche".