Cuatro escalas en las Barrancas del Cobre

Un recorrido por tierra rarámuri incluye prístinas cascadas, los atardeceres más dramáticos, profundos desfiladeros y una cultura ancestral entrañable.

Chihuahua

Estas barrancas son parte de la Sierra Madre Occidental, en el estado de Chihuahua. Tienen una extensión de 65 mil kilómetros cuadrados y se han vuelto un destino turístico por su orografía quebrada y abrupta, en la cual abundan álamos y encinos, águilas, borregos y lobos entre otras especies, por sus iglesias perdidas en el tiempo y los Tarahumaras: la etnia que ha habitado en esta región, desde un principio. Sigue este itinerario:


Chihuahua-Basasiachic

Uno de los mejores encuentros con la naturaleza se encuentra a cuatro horas de la capital de Chihuahua, en donde aguarda la Cascada de Basasiachi con 250 metros de altura y un inmenso valle que le circunda. Vale la pena bajar en una caminata estilo hiking y vivir la experiencia. La favorita de los escaladores es la Cascada  de Piedra Volada ubicada a unos siete kilómetros de Basasiachi, cuenta con 452 metros de caída libre, lo que la hace perfecta para practicar este deporte.


Basasiachic-Creel

“Pa que se lo lleve a su mamá”, es como los niños Tarahumara acostumbran persuadir a los turistas para que compren las artesanías y bordados que ofrecen en Creel, un pueblo mágico en el que la actividad principal gira en torno al comercio, al turismo y a los aserraderos. Esta ciudad también tiene su atractivo natural, pues algunos puntos cercanos para visitar son la Cascada de Cuzárare(de 32 metros de altura), el apacible Lago Arareko, la Cascada de Rukiraso, el manantial termal de Recohuata y las más espectaculares formaciones rocosas en el Valle de Bisibírachi.

Teleférico en la Barranca: se trata de un paseo único en el país, con un recorrido de 5.5 kilómetros para descender la barranca, así como siete tirolesas con una altura superior a 400 metros. El destino final es el pueblo de Batopilas, al fondo de la barranca.

Creel – Batopilas

Desde el mirador La Bufa, ubicado a 100 kilómetros del sur de Creel, se puede ver la Barranca de Batopilas. Para llegar al pueblo, que anteriormente fungió como centro minero se debe realizar un alucinante descenso de mil 300 metros en un tramo de 10 kilómetros.

Los Tarahumaras que se encuentran a lo largo del camino, son parte de una etnia llamada rarámuri, que significa “de pies ligeros”, ya que ellos acostumbran caminar trayectos de cinco horas diarias, y por si fuera poco, son capaces de correr hasta 60 kilómetros sin agotarse. Después del recorrido, se encuentra la Ex Hacienda de San Miguel también llamada de Sheperd (uno de los fundadores de Batopilas que vino hasta este lugar so pretexto de explotar las minas de plata, productivas a finales del siglo XIX).

Impresionantemente, se encuentra construida una iglesia en el fondo de la barranca a una distancia de siete kilómetros, la cual es llamada Misión Satevo y fue construida en el año 1760, producto de la valentía y esfuerzo humano. El solitario lugar parece materializarse entre la vastedad del cielo azul, el verdor de las paredes de las barrancas y las formaciones rocosas.


Batopilas- Divisadero Barranca

Los antepasados de la región se hacen presentes en los muros de San Sebastián por medio de los jeroglíficos y dibujos rupestres que se admiran al llegar al lugar.

Sin duda un lugar lleno de cultura y de una vista hermosa es el Divisadero, sitio donde se puede contemplar la imponente profundidad de las Barrancas del Cobre, Urique y Tararecua. Además, se encuentran Tarahumaras haciendo representaciones de algunos bailables, canciones y del famoso juego de pelota. Así mismo, toda la vendimia Tarahumara se encuentra aquí, lo que hace este lugar el indicado para comprar artesanías.

La puesta de sol y el amanecer es un acontecimiento imperdible, no importa desde qué hotel del Divisadero de admire (Misión Tarahumara, Hotel Divisadero u Hotel Posada Barrancas) la vista es encantadora y mucho más si se acompaña con un rico desayuno o cena.


Guía probada

Teleférico en la Barranca. Se trata de un paseo único en el país, con un recorrido de 5.5 kilómetros para descender la barranca, así como siete tirolesas con una altura superior a 400 metros. El destino final es el pueblo de Batopilas, al fondo de la barranca.

Cabañas San Lorenzo, Basasiachic: un lugar con tranquilas canañas rústicas.

Hotel Casa Real De Minas (Batopilas).

Cabanas Pueblo Viejo (Creel): muestra la historia revolucionaria de Pancho Villa contada a través de distintas fotografías. Tel: (614) 411-3706

Posada Barrancas Mirador (Divisadero) la mejor panorámica de todas las Barrancas del Cobre.