El arte de la fotografía

El fotógrafo Emilio Behar inició una de sus más grandes aventuras: Fine Art Landscapes, una galería donde junto a su amigo de toda la vida, Moisés Levy, expone permanentemente su obra

Conversar con EMILIO BEHAR es saborear los colores, degustar los momentos, catar las imágenes. Entre un espíritu viajero y su sed de aventura, el fotógrafo ha conocido lugares perdidos en el tiempo y la memoria, por lo que tiene la capacidad de encontrar una visión distinta de los lugares más comunes.

Estudió arquitectura, pero bien pudo haber sido chef, además de fotógrafo. Tiene una sensibilidad especial para la buena comida y a donde va prueba lo que hace la gente del lugar: desde la cocina de una familia que vive a la orilla del mar, hasta un restaurante desvencijado en un pueblo perdido de Veracruz.

Para él, disfrutar el lugar es como disfrutar una buena fotografía. “Cuando hay algo rico, es como una foto, debes ver las texturas, los colores”, dice Emilio en entrevista para Chic Lifestyle. Por eso, no es raro decir que puede saborear sus imágenes, ya que las desmenuza, las recuerda, las goza, las vuelve a probar y las vuelve a vivir.

“Soy un apasionado de descubrir lugares”, y sus fotografías lo confirman: desde un cementerio de embarcaciones en Veracruz hasta imágenes impresionantes de Nueva York, las Vegas o los distintos tonos de rojos, anaranjados, morados y rosáceos del cañón de Page, en Arizona. “Como fotógrafo, mi trabajo está muy sujeto al momento, a la naturaleza y el cómo logras maniobrar con ello”, explica.

Esas imágenes, momentos y paisajes impresionantes no deben ser “alimento de disco duro”, como él llama al enorme archivo digital que puede guardarse y no volver a ver la luz. Por ello, Emilio tuvo la idea de comenzar un proyecto propio, una galería donde su obra pudiera exponerse de manera permanente y, por supuesto, ser vendida.

En un inicio parecía irrealizable, pero convenció a Moisés Levy, otro fotógrafo mexicano reconocido internacionalmente y amigo con el que creció y estudió, de abrir la galería Fine Art Landscapes. Y lo hicieron. Hoy, sus obras pueden irse a cualquier rincón del mundo.

Aunque son grandes amigos, cada uno tiene un estilo muy propio; el estilo de aventura es marcado en la obra de Emilio: le gusta experimentar con las texturas y los materiales, plasmar fotografías en una especie de aluminio, pero también presentar una imagen a una escala mayor con distintos acrílicos. “El diez por ciento de una fotografía es llegar al destino, otro diez cómo se tomó, otro diez cómo se imprime y el 70 por ciento restante es cómo se la presentas a la gente”, comenta Emilio.