El gusto por la indecencia

Viejo Indecente reinventa el concepto del mezcal y pretende dignificar una de las bebidas típicas más amadas por los mexicanos.

México

La indecencia se carga todos los días, pero se le lleva bien escondida. En pocos lugares y con pocas personas se le permite escapar y cuando se tiene una oportunidad se libera esa mezcla de diversión, desvergüenza y desenfado con un toque de morbo.

Con la idea de dejarla salir de vez en cuando se eligió el nombre de Viejo Indecente, uno de los pocos mezcales oaxaqueños que ha logrado incursionar en la industria del lujo por su propuesta. Todo comenzó como un proyecto entre amigos, la búsqueda de un mezcal que, sin perder sus propiedades, sabor y cuerpo, propusiera algo distinto y se alejara del concepto de “bebida barata” que se tenía de él.

Durante un año, Kristina Díaz Paterson recorrió las principales zonas productoras de mezcal de Oaxaca y Guerrero. Al estar escarbando en distintos pueblos, conociendo a los productores y probando mezcales, fue que dio con don José Lucas. Este hombre cambió ciertas técnicas del proceso de destilado y obtuvo un mezcal con una personalidad fuerte.

Kristina, en compañía de Gabriel Pacheco García Granados, dio forma a Viejo Indecente como una marca de lujo, pero con responsabilidad social, ya que al maestro mezcalillero, el único que sabe la receta, se le paga un precio justo por su producto y trabajo.

Kristina y Gabriel son quienes realizan los tratos comerciales y posicionan la marca que ahora se vende en Palacio de Hierro, City Market de Polanco y Santa Fe, La Naval u hoteles como St. Regis, Presidente y Hyatt, en la Ciudad de México.

Gabriel, con experiencia en el posicionamiento de marca, comenta: “Se cambió el proyecto y pasó a ser una marca de lujo, la idea es subvalorizar en lugar de multiplicar”. Además, explica que la idea también parte de revalorizar el producto y darle la debida importancia tanto a su historia, como su tradición y, por supuesto, al trabajo de los productores.

Entre varias características, este mezcal tiene dos particularidades: se prepara en un horno de mampostería, sin quemar leña, y se mezclan dos especies de agaves distintas, el espadín -más común- y el madre cuxe. Para cerrar el 2014, Viejo Indecente pretende vender diez mil litros de su producto y proyectan un crecimiento del 50 por ciento para el próximo año.