El Rey León vive

Brincan, bailan, cantan y actúan; ellos dan vida a Simba y Nala en el musical El Rey León.

“Yo comí larvas”, “yo chapulines”, “pues yo probé ostiones”, las risas estallan. El menú viscoso pero sabroso que los pequeños Sergio, Paulina, Nicole, Óscar, Sofía y André han comido es muy variado y tan divertido como cuando Simba, el personaje que encarnan en el musical de Broadway, El Rey León, prueba tras conocer a los graciosos Simón y Pumba.

Todos vestidos y maquillados con el atuendo de Simba y Nala son difíciles de diferenciar. Brincan y corren por el escenario como una camada de pequeños leones que no pueden estar quietos. Los seis niños se turnan por día para cantar, bailar y actuar sobre el escenario del Teatro Telcel Plaza Carso y los seis disfrutan cada paso: ensayos, maquillaje, caracterización completa -que incluye unas pequeñas rastas y largas trenzas- y culminar el día con cientos de ojos asombrados ante la producción de la sabana africana.

Pero cuando nadie más los ve, mientras ensayan o esperan su comida, bailan al ritmo de cualquier canción o brincan sobre el humo blanco que ayuda a crear una atmósfera tétrica y desolada en el cementerio de elefantes.

Por increíble que parezca, no todos habían visto la película de Disney cuando hicieron las audiciones para la obra. “Yo no la había visto y ahora mi parte favorita es Hakuna Matata, porque Timón y Pumba son muy divertidos”, confiesa Nicole Florencia. Por otro lado, Sergio Maya afirma que él sí la había visto e incluso días antes de que le anunciaran los resultados de las audiciones profetizaba al ritmo de Simba: “¡Yo voy a ser el Rey León, primeramente Dios!”.

Cuando a los seis les anunciaron que estarían en el musical gritaron, brincaron por la sala de sus casas y hubo quienes lloraron. “Fue muy emocionante recibir la noticia”, dice Sofía Escobar, quien apenas hace ocho meses se integró al equipo junto con André Real, quien en un primer casting no lo eligieron a pesar de haber estado entre los finalistas.

                                            Foto: Alfredo Pelcastre 

Además de bailar y cantar al mismo tiempo, uno de los grandes retos para los tres ha sido combinar la obra con la escuela. Por ejemplo, Nicole y Sergio hacen homeschooling desde que comenzaron a actuar en El Rey León; André, Paulina y Óscar aún van a la escuela, pero piden permiso para faltar en ciertas ocasiones y lo compensan con trabajos especiales que hacen en los camerinos y con la ayuda de sus niñeras. “A veces experimento cosas de mi tarea aquí para cumplir en la escuela, ¡y a veces no sé cómo le hago!”, exclama André y se ríe. Sofía, por su parte, continúa la escuela en línea, “pero voy a presentar los exámenes a mi escuela”.

Sin embargo, como en una predicción, los seis sabían que querían pisar los escenarios y ya habían tomado las clases necesarias para realizarlo, además de que anteriormente habían actuado en obras escolares, “pero sí hay un cambio entre esas obras a estar ahorita en esta producción”, dice Óscar.

En cada puesta en escena son en total 51 actores y actrices coordinados que se mueven de un lado a otro al ritmo del Ciclo de la Vida o del pegajoso Hakuna Matata y, como dice Nicole, “la escenografía es impactante”.

Tal vez por eso, para Paulina la mejor parte de la obra es el Ciclo Vital, pues además de ser la joven Nala, también manipula una marioneta enorme de un elefante bebé. Óscar, por su lado, prefiere la Noche sin fin “cuando Simba ya es grande”. Tal vez para muchos, tanto como para André o Sergio, escuchar Él vive en ti y ver una enorme máscara -manipulada con al menos seis actores invisibles- aparecer frente a frente la cara de Mufasa recordándole a su hijo Simba y a todos los espectadores por qué El Rey León puede conmover, emocionar y enseñar a través de los años.

                                          Foto: Alfredo Pelcastre 

Teatro Telcel, Miguel de Cervantes Saavedra, Granada

www.elreyleon.com.mx

Si quieres conocer más de Simba y Nala, ve nuestra entrevista en Milenio TV.