Arquitectura con enfoque solar

El máximo aprovechamiento de la iluminación solar y las vistas circundantes, fueron los factores que privilegiaron el proyecto de esta casa localizada en la Ciudad de México.
Los arquitectos hicieron una exahustiva investigación para aprovechar la luz natural.
Los arquitectos hicieron una exahustiva investigación para aprovechar la luz natural. (Foto: Cortesía VGZ(A) Arquitectura y Diseño)

Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Esta antigua máxima del profeta musulmán indica que si las situaciones no se dan como uno quisiera, hay que buscar la manera de obtener el resultado deseado, no importa qué tanto haya que esforzarse. En el caso de este proyecto lo que se buscó no fue la montaña, sino el sol. Y es que el máximo reto al que se enfrentó la arquitecta Verónica González Zavala, al frente del estudio VGZ(A) Arquitectura y Diseño, fue la desfavorable orientación del terreno. Sin duda el equipo de arquitectos tuvo que esforzarse considerablemente para lograr que todos los espacios de la casa tuvieran luz natural, lo cual supuso un exhaustivo estudio del asoleamiento y la volumetría.


El proyecto se planteó en base a un esquema H en el que los volúmenes de los extremos se giraron para permitir la captación de la luz natural y la apertura hacia el sur. Esta acertada solución también provee a la casa de ventilación natural durante el día, toma al máximo el asoleamiento permitiendo el ahorro energético y, muy importante, aprovecha las vistas. La estructura metálica que se manejó concede claros más grandes y continuidad en la transparencia, lo que integra el interior con el exterior. Todos los espacios interiores se abren hacia los jardines que rodean el inmueble. Estos se planearon no solamente con un propósito decorativo sino también funcional, en uno de ellos hay una cocina y comedor exteriores y en otro una terraza con chimenea para sentarse plácidamente a disfrutar de los atardeceres.

La disposición de la vivienda en tres plantas responde a las necesidades de sus habitantes. Los espacios del servicio comparten el sótano con un gimnasio, las bodegas y el garaje. La planta baja se asignó para las áreas sociales como la sala y comedor, así como la cocina, un familyroom y el estudio. El área privada, que consta de tres recámaras –dos de ellas en suite–, ocupa la planta alta. La elección de los materiales se concentró en piedra para los planos verticales y madera para los horizontales. Los muros exteriores son de piedra caliza mientras que en los interiores se usaron dos tipos de travertinos, manejados en despieces para impartir mayor dinamismo y textura a las superficies. En la carpintería, de nogal americano, también se jugó con despieces irregulares. Este acomodo destaca especialmente en la celosía de la doble altura de la sala que funciona para dar privacidad al pasillo de la planta superior.


El ambiente cálido y neutro producto de la combinación de los materiales, resulta ideal para el eclecticismo con el que se decoró la casa. Muebles sencillos de líneas modernas conviven con piezas clásicas contemporáneas y algunos detalles más tradicionales. Y si durante el día el sol, que tanto se buscó, se encarga de iluminar cada uno de los rincones de la casa, durante las noches la bien planeada iluminación hace lo propio. Ésta no solamente integra maravillosamente la arquitectura a la decoración, también produce un cálido ambiente que da a esta parte del día un toque muy particular.