Los mejores hoteles boutique en playas mexicanas

Reconocidos por Design Hotels, Azúcar, La Semilla, Hotel Escondido, Boca Chica y Papaya Playa, son considerados los mejores hoteles boutique por ofrecer experiencias únicas en playas mexicanas.

México

Además de los bellezas naturales que un lugar turístico puede ofrecer, existe otro punto imperante en la experiencia de viaje: el hotel.

Ya sea ubicados en playas icónicas de México o zonas que claman por ser descubiertas, estos cinco hoteles se convierten en un must visit durante la temporada vacacional.

Excelente comida, aventura, meditación y, sobre todo, diseño, son los pilares en los que descansan estas propuestas únicas en el país.


Azúcar

Son 20 los búngalos de diseño rústico tropical y ranchero que dan la cara al Golfo de México, en un hotel que rinde tributo a la industria azucarera de Veracruz .

 Azúcar, parte de Grupo Habita, desea “recuperar un estilo de vida perdido” y brindar a sus huéspedes “el placer de disfrutar de las cosas sencillas”, según Carlos Couturier, co fundador de este grupo hotelero. Bajo este precepto, se devela una estética que evoca al pasado y satisface la demanda de un estilo moderno con paredes blancas y espacios simples.

 Hamacas hechas a mano, biblioteca, alberca y un spa al aire libre con área de yoga atraen a cualquiera. Como su nombre lo dice, Azúcar se convierte en una dulce e irresistible experiencia.


 La Semilla

 Aunque pareciera que en Playa del Carmen se ha visto todo, Hotel La Semilla es algo que sorprende a propios y extraños. El estilo definido como Rough Luxe por sus dueños, Alexis Schärer y Angie Rodríguez, se enfoca en la nostalgia del pasado mexicano con una curaduría dedicada al detalle.

Paredes blancas y pisos de concreto se funden con mobiliario que ha sido encontrado en tiendas de pulgas alrededor del país y numerosas haciendas de Yucatán. Sin embargo, cada espacio puede evocar otros puntos del globo terráqueo como Grecia, Nueva York y Saint Bartz, lugares que sus dueños también llaman hogar.

Aquí, la cultura mexicana se hace global para converger en un espacio que no conoce fronteras.

Hotel Escondido

Después de hablar de este hotel, el nombre Escondido le quedará muy corto. Y es que las maravillas que ofrece este complejo de Grupo Habita son casi interminables de enlistar. Ubicado en Puerto Escondido, Oaxaca, cuenta con 16 búngalos, cada uno con alberca privada. Su diseño minimalista y confortable ofrece a sus huéspedes una estadía de ensueño, mientras que la disco underground y restaurante al aire libre le dan el plus destacado.

Sin embargo, no todo gira en torno a su arquitectura, ya que sus mayores atractivos se concentran en clases privadas de kayak, surf, balsa y motocross, además de paseos a su propia laguna y relajantes masajes.

Si hablamos de comida, su restaurante ofrece verdaderas delicias oaxaqueñas, hechas con ingredientes locales. Además de contar con horno de madera y festines de paella entre semana.

 Boca Chica

Una fachada que funciona como máquina del tiempo es lo primero que llama la atención de este famoso edificio de finales de 1950. Sin embargo, el interior se vigoriza y ofrece un espacio en el que el presente y el pasado se mezclan de forma natural. Jardines y terrazas privadas, y espaciosas habitaciones de diseño tropical con decoración vintage, hacen sentir que Acapulco jamás pasó de moda.

Boca Chica, esta famosa playa mexicana, recupera el glamour de la década de los 50's con un toque de modernidad que la trae de regreso al siglo XXI. Su restaurante ofrece comida exquisita, además de servicio de sushi las 24 horas del día, mientras que su in house disco es un referente de diversión nocturna en la ciudad.


Papaya Playa

Un hotel como ningún otro, en el que reconectarse consigo mismo y la naturaleza es el principal objetivo.

En 2011, Design HotelsTM tuvo una visión: ofrecer una estancia efímera en el Caribe mexicano y que hoy se conoce como The Papaya Playa Project. Aquí, sus huéspedes tienen la oportunidad de disfrutar de una esencia rústica y la vida simple.

Cabañas hechas de adobe y palma, pisos de concreto y muebles de madera dan paso a una vista del siempre mítico Tulum. Además, su energía renovable, el ciclo de agua reutilizable, la filosofía cero desperdicios y la ideología de consumo local, hacen de este paraíso perdido un real destino por descubrir.