La materialización de un concepto

Antes de los interiores de un espacio comercial, está la concepción de su arquitectura. Te presentamos la metodología que utiliza la firma mexicanana Factor: Recurso.
Rodney Robles y Mónica Mora, socios de la firma Factor: Recurso
Rodney Robles y Mónica Mora, socios de la firma Factor: Recurso (Retrato: Daniel Cavazos)

Todo inicia con la identificación de los determinantes físicos y abstractos, mismos que se deben considerar para desarrollar una estrategia de diseño que se comprometa con el modelo de negocios en particular. “El proceso inicial es más estratégico que creativo”, señalan Rodney Robles y Mónica Mora, socios de la firma; “Posteriormente desarrollamos un concepto. El potencial de la arquitectura para interactuar con todo y la capacidad del concepto por relacionarse a cualquier cosa, hacen de esta etapa la parte más creativa del proceso”.

Su método involucra una estructura de trabajo horizontal, en equipo y multidisciplinario, en la que intervienen proveedores, diseñadores y consultores de marketing y branding. En conclusión, afirman que el diseño es la materialización empírica del concepto establecido.


Para dar identidad parten del concepto del negocio, pues es la intención técnica y expresiva que provee la personalidad de cada espacio, que además permite la óptima justificación de los elementos de diseño más relevantes.

Para definir el estilo saben que, ya sea híbrido o separado, debe relacionarse con crear un espacio inteligente, evidente y justificativo. Así también con los materiales, que deben ser compatibles con la estética de la identidad creada. Sobre los colores, mencionan que además del negocio y propósito contextual, determinarlos depende de las etiquetas, anuncios, señalización y más factores.

Ahí no termina todo, también nos explican cómo conectar con el usuario: “Más que cómo, nos interesa el porqué. La justificación de la relación entre espacio comercial/de trabajo y el usuario nos ayuda a entenderlo de manera más holística, impulsado por una nueva cultura que promueva la evolución de tipologías de trabajo alternativas y más atinadas”. Algunos ejemplos de esto son la incorporación de mobiliario flexible, adaptable, cambiable, singular/colectivo y mixto; adición del juego, descanso y refrigerios en el espacio de trabajo y la atemporalidad del lugar, basada en la identidad del negocio vs tendencias.