Casas amigables con los niños

Casas pensadas para ser habitadas por familias con niños. Cortney y Robert Novogratz, esposos, interioristas y padres de siete hijos, nos dan la pauta para la planeación de este tipo de viviendas.

Vivir en familia implica tener un hogar en el que no sólo haya habitaciones dedicadas a los niños. Hay también que considerar que los pequeños tendrán que deambular libremente por todos los espacios. No se trata de convertir la casa en un parque de diversiones, pero sí de tomar en cuenta una serie de medidas para que la cohabitación entre adultos y menores sea grata y amigable, sin sacrificar el estilo. Los que en 2010 tuvimos la oportunidad de ver en acción a los Novogratz en su exitosa serie 9 by Design, o después en su show Home by Novogratz, constatamos que esta pareja de diseñadores sabe de lo que habla cuando se trata de kids friendly homes.

Definitivamente, los niños no son justificación para que a un hogar le falte estilo. Así lo creen Cortney y Robert, quienes afirman que los pequeños son muy conscientes de su entorno y que, al igual que los adultos, reaccionan favorablemente a las texturas agradables y al color. La pareja de interioristas apuesta por casas estilosas en los que cada habitación sea cómoda y funcional. Es necesario que los cuartos infantiles y las áreas comunes los hagan sentir parte de su hogar. Esto se logra, entre otras cosas, por medio de obras de arte, color y la mezcla de objetos interesantes. Optar por muebles y accesorios desechables o de baja calidad, nos advierten, no es una decisión inteligente. Hay que enseñarlos desde pequeños a respetar sus pertenencias y las de los demás. De esta manera, además de que no se gastará en objetos que tendrán que reemplazarse constantemente, los niños aprenderán a apreciar y responsabilizarse de las cosas.

Con siete hijos, los interioristas conocen la rapidez con la que crecen los niños y la importancia de que una casa pueda ajustarse al proceso de crecimiento. Lo primero que aconsejan es alejarse de las habitaciones temáticas y no caer en la errónea idea de que los niños necesitan “sillitas”, “escritoritos” y cosas que rápidamente les quedarán chicas. Para hacer que un espacio se sienta suyo, se puede recurrir a temas o cosas con los que estén interesados a través de accesorios o colecciones. El color es el elemento más fácil y rápido de cambiar, así es que hay que dejar que experimenten con la pintura de sus cuartos. No hay que descartar la posibilidad de poner alguna obra de arte para que desde pequeños estén expuestos a cosas bellas, que sus habitaciones se vuelvan interesantes y para que ellos y sus amigos quieran pasar más tiempo ahí.

Ninguna casa familiar estará debidamente diseñada sin considerar que el desorden, en el que los niños fácilmente incurren, es capaz de arruinar el atractivo de cualquier espacio. Nuevamente la educación entra en juego, hay que acostumbrarlos a que recojan y guarden, y facilitarles esta tarea. Para los Novogratz esto implica crear o designar ciertas áreas en las que los pequeños jueguen, pinten y exploren su ambiente y proporcionarles contenedores para organizar sus cosas. La clave, en éste y en cualquier espacio que implique menores, concluyen, es involucrarlos para que su hogar resulte interesante.