Reto arquitectónico entre cuatro patios

El concepto que generó el proyecto de esta casa fue la reinterpretación del uso del patio de una manera contemporánea. El resultado: una vivienda llena de luz con espacios integrados.

México

Uno de los retos que plantea todo proyecto arquitectónico es que la construcción a diseñar se adecúe y respete el entorno. Esto, por supuesto, no deberá restarle méritos al proyecto. En este caso, el arquitecto Andrés Stebelski se encontró con un lote ubicado en la zona patrimonial, antes el pueblo de Tacubaya. Una derruida vecindad lo ocupaba, entonces debían comenzar por demoler la vieja construcción. La casa a construir no sólo tendría que respetar la altura de los predios contiguos, también tenía que conservar la armonía de la calle. El planteamiento para solucionar las condiciones que la ubicación presentaba fue aislar la casa mediante un muro perimetral que contiene el espacio y que funciona como una discreta fachada. 


Juego de luces y sombras

Tradicionalmente, el patio es un elemento arquitectónico alrededor o al lado de una casa. En México no sólo está presente en la arquitectura colonial, ya hay vestigios de este desde las edificaciones prehispánicas. Su finalidad es iluminar los interiores, sin embargo, también sirve para distribuir los espacios en forma proporcional. Los cuatro patios de esta vivienda cumplen con todas estas funciones. Bajo el esquema de un tablero de ajedrez, cada uno de ellos se alterna con los volúmenes sólidos. Es así como los interiores reciben la luz del sol todo el día, condición que se potencializa al ser la casa de vidrio. La transparencia diluye los límites entre los espacios exteriores e interiores y se conciben como uno solo. A manera de retícula tridimensional, la estructura de metal de la construcción, visible en plafones y pisos, delimita los espacios para crear ritmo y orden.

La sala de doble altura, presidida por un librero de madera, es el espacio que conecta los dos pisos en los que se divide la casa. La planta baja está destinada a las áreas públicas, mientras que la segunda la ocupan las áreas privadas. Gracias a la cuidada jardinería de los patios la presencia de la vegetación es constante; por momentos uno se olvida que la casa está aislada del exterior. El techo se ha concebido como un gran jardín, una especie de selva urbana que regula la temperatura de la casa. Desde aquí pueden contemplarse las azoteas de las antiguas construcciones que aún permanecen en los alrededores. Un cubo de vidrio, que hace las veces de observatorio, sobresale de entre la vegetación; es el sitio perfecto para sentarse a leer o mecerse en una hamaca.

El protagonismo que la arquitectura tiene en esta vivienda dicta una decoración sencilla que, sin rayar en el minimalismo, se limita a lo esencial. Mobiliario y accesorios de estilo contemporáneo son la óptima elección. El papel que juega la madera, presente en varios elementos, aporta calidez a los interiores y convive perfectamente con el resto de los materiales.

 Un aspecto que nunca va faltar en una casa con cuatro patios es la luz. La luminosidad es garantía de belleza y amplitud en cada uno de los espacios. Esto además diluye los límites entre el exterior y el interior, concibiéndose como un solo.