Experiencias emocionales

Hoy, el interiorismo es protagonista en el campo de los espacios comerciales con diseños propositivos que convierten la compra en toda una experiencia. Juan Carlos Baumgartner, nos habla al respecto. 
Aplicando su propio concepto de “diseñar de adentro hacia fuera”, Juan Carlos ha creado grandes diseños, como la sala de belleza de L’Oreal y los showrooms de Mc Graw Hill, Calvin Klein y Standard.
Aplicando su propio concepto de “diseñar de adentro hacia fuera”, Juan Carlos ha creado grandes diseños, como la sala de belleza de L’Oreal y los showrooms de Mc Graw Hill, Calvin Klein y Standard. (Imagen: Cortesía Space)

Lo primero que hay que entender cuando se habla de espacios comerciales, aclara Baumgartner, es que estos son una de las formas más contundentes de contacto físico con el cliente. De ahí, que un punto de venta deberá ser, ante todo, coherente con los valores de la empresa u organización que representa. Ya no se trata solamente de vender un producto o servicio, sino de crear toda una experiencia emocional entre el cliente o usuario y la marca o compañía.

Primero hay que atraer al público hacia el local, y luego lograr que éste sienta deseos de explorarlo. Para ello se necesita recurrir a lo que los norteamericanos llaman story telling, que no es otra cosa sino definir cuál es la historia que se quiere contar. La arquitectura se encargará del resto, afirma el arquitecto Juan Carlos.


En cuanto al papel que tendrá el factor sorpresa en este tipo de espacios, el arquitecto nos aclara que este dependerá precisamente de la historia que se haya elegido. No existen fórmulas únicas, pues cada marca es diferente. Más allá de sorprender por sorprender se debe enamorar a los clientes. Existen ciertos espacios comerciales, como es el caso de las cafeterías de una de las cadenas de café más grandes del mundo, cuya ventaja más competitiva reside en el hecho de que no guardan ninguna sorpresa, todas son iguales. No importa en qué lugar del mundo se encuentren, la experiencia es la misma, los productos son los mismos, el olor es el mismo.

Una parte integral del proceso de diseño es solucionar la manera como se va a exhibir el producto. A fin de integrar este aspecto al interiorismo es aconsejable realizar un diagnóstico de mercado de la marca y definir cuál es su promesa para que la solución se convierta en catalizador de esta misma. Nuevamente hay que recordar que no se trata de diseñar espacios u objetos sino experiencias.

Finalmente Juan Carlos Baumgartner nos comparte sobre el futuro próximo de los espacios comerciales. Menciona, que las firmas de diseño estarán cada vez más interesadas en lograr conexiones emocionales con los usuarios. Con esta finalidad habrá que formar equipos interdisciplinarios integrados por especialistas en disciplinas como psicología, antropología y branding.