Arquitectura desde la raíz

Su convicción ha sido retomar las raíces de nuestra arquitectura, restaurarla y además darle un sentido contemporáneo. Es momento de conocer más de cerca de la firma Reyes Ríos + Larrain. 

La poesía de Octavio Paz; la fotografía de Juan Rulfo, los textos de Proust, Calvino, Venturi; la pintura de Klimt, de Orozco y Chucho Reyes; el cine de Kieslowski; la música de Preisner; la arquitectura románica y la conventual mexicana del siglo XVI; la arquitectura moderna de Otto Wagner, Alvar Aalto, Barragán y más recientemente de Álvaro Siza. Todas estas grandezas que nos ha dado la humanidad son las influencias que inspiran el trabajo de Reyes Ríos + Larrain Arquitectos. No es sorpresa, su obra se caracteriza por ser exquisita y minimalista, con una esencia mexicana que permanece por más que pasen las generaciones y el tiempo haga su trabajo.

Esta firma fundada por Salvador Reyes Ríos y Josefina Larrain Lagos en 2001, asentada en Mérida, Yucatán, es un estudio de diseño personalizado, especialista en intervención de inmuebles de valor arquitectónico y obras nuevas de distinta escala, siempre con carácter propio. “Josefina y yo fundamos el estudio en Mérida, la patria adoptiva de ambos, el lugar donde nos conocimos, descubrimos nuestras coincidencias y reafirmamos nuestras motivaciones comunes en la vida”, cuenta Salvador.


Enfocados en remodelación colonial y restauración de haciendas en México, junto con su equipo han convertido muchas mansiones antiguas y haciendas en hoteles de lujo y casonas privadas en Yucatán y en otras partes del país. Abarcan desde el concepto hasta el diseño, pasando por la construcción y los acabados interiores.

Su sello personal radica en la recuperación de técnicas antiguas fusionadas con materiales actuales, para aplicarlas en la restauración y en la arquitectura moderna con un nuevo significado. Esto, explican, refuerza el sentido de pertenencia con la cultura y el clima local. “En las obras nuevas procuramos siempre el uso de materiales y técnicas tradicionales de cada lugar, pero reinterpretados con un significado propio que reafirma su modernidad y su pertenencia al sitio y al usuario para los que específicamente diseñamos”, afirman.

Tienen como filosofía trabajar para mejorar la calidad de vida de las personas para las que diseñan. Para ello, dan prioridad al rigor en el análisis e identificación de las necesidades, la disciplina en la investigación y la experimentación de los sitios y los materiales, así como el fomento del trabajo interdisciplinario coordinado y la autocrítica antes, durante y después de la producción.

El impacto que han causado en la arquitectura mexicana es inminente, mismo que se ve reflejado en el turismo yucateco. Algunos ejemplos son los proyectos Rosas & Xocolate, Hacienda Petac y Casa Sisal, entre otros. Todo por medio de la experimentación y la investigación aplicada a materiales locales y técnicas de construcción eficientes con el fin de desarrollar un lenguaje fuertemente identificado con el usuario y el lugar a un costo accesible.


Al final del día buscan transformar la realidad positivamente e incidir en la creación de realidades que nos reconcilien con el mundo del que somos parte, donde los usuarios descubran nuevas y mejores realidades. Y, aunque ya han dejado huella en la arquitectura mexicana, continúan haciendo su maravillosa labor. “El legado que nos gustaría dejar es una arquitectura congruente con su tiempo y su lugar. Que trascienda modas y lecturas superficiales, que atienda necesidades más universales a la vez que se identifique fuertemente con su sitio. Que refleje y contribuya a la evolución de nuestra cultura mexicana”, concluye Salvador.