Pablo Pardo: Poeta de luz

Si las palabras son el medio a través del cual se expresan los poetas, la luz es el medio del que el diseñador venezolano se vale para expresarse.

¿Por qué decidiste dedicarte a diseñar iluminación?

Cuando salí de la escuela de diseño me dediqué por seis años a hacer juguetes y diseño automotriz. Pero buscando algo más personal, empecé a experimentar con materiales, de donde surgió mi primera lámpara. Entonces descubrí que la luz es una cuarta dimensión y que es capaz de despertarnos muy diferentes sensaciones. Me percaté de que no sólo podría diseñar un objeto sino esculpir con la luz. Y hoy en día esto es mi pasión.

¿De qué manera puede una correcta iluminación transformar un espacio?

Desde mi punto de vista una correcta iluminación integra de forma continua un espacio y lo conecta con todos sus elementos. Una buena iluminación debe ser capaz de armonizar el espacio, pero sin robar toda la atención. Debe ser el héroe de un espacio de una manera silenciosa. Una iluminación acertada refuerza o intensifica los detalles de un espacio y permite que la arquitectura hable dentro del mismo. Creo que en el caso de las luminarias o lámparas los diseñadores, en general, se dedican demasiado al objeto en si olvidándose de que es más importante dejar que la luz se exprese. Para mí una lámpara o luminaria más que un objeto es un contenedor de luz.

¿Por qué dices que actualmente priva una mentalidad de desecho?

Tradicionalmente la idea de un mueble es la de un objeto que puede vivir con nosotros por un largo tiempo. Yo, de acuerdo a esto, diseño objetos que sean atemporales y por lo tanto no entro al juego del consumismo y reemplazo del mundo actual. Una lámpara es una pieza de mobiliario con la que establecemos una relación a través del tiempo, la cual puede irse enriqueciendo y cambiando a medida que nosotros cambiamos. Creo que la manera más sostenible de diseñar es creando objetos temporales y usando materiales de calidad. Es una locura pensar que podemos vivir en una sociedad en la que se toman materiales de la tierra y no se usan para un buen propósito. Esto es ser irresponsable con nuestro medio ambiente y nuestro trabajo.

Tus diseños son atemporales, ¿cómo se consigue esta cualidad en un producto como la iluminación que está tan sujeto al aspecto tecnológico?

Toma mucho tiempo pulir un diseño hasta llegar a algo que es esencial. Nosotros empezamos con una idea y trabajamos con ella hasta encontrar todo lo que es importante: la materialidad, la utilidad, la calidad de la luz, que se pueda producir eficientemente y que sea accesible para las personas. Hay muchos elementos diferentes que afectan nuestras decisiones de diseño. Después de 23 años nuestro trabajo, en esencia, es aún más difícil porque la tecnología está cambiando muy rápidamente. La forma como nos estamos aproximando a esto es diseñando de una manera más sustentable. Por ejemplo, cuando creamos una nueva línea de productos esta tiene múltiples componentes que pueden compartirse con diferentes software y tamaños de lámparas, es decir nuestros diseños son escalables. Aquellos componentes sujetos a posibles cambios pueden desconectarse para que se conecten los nuevos componentes. Esto permite que todos los demás elementos pueden conservarse. Por eso me gusta usar software, este puede cambiarse y el objeto permanece intacto, no tienes que tirarlo, lo conservas.

¿A qué se debe tu incursión en el mercado mexicano?

Bueno en realidad el mercado mexicano vino a mí. Tengo una maravillosa relación con México, con su gente. Yo mismo soy un latino y creo que por ello siempre han visto mi trabajo de una manera muy especial, no lo ven como productos sino como diseños que añaden valor a su mundo. Aquí en México se está llevando a cabo una increíble concientización hacia el diseño contemporáneo. Yo represento, creo, un movimiento internacional pero mis raíces latinoamericanas me permiten tener una voz especial.

¿Qué avances, en cuestión de tecnología y desarrollo de materiales, estaremos viendo en soluciones de iluminación en un futuro cercano?

Creo que en el futuro tendremos el control de la iluminación estará en nuestras manos, no en el sentido de que al tocar una lámpara esta se ilumine, sino que desde que se accede a un espacio las luminarias harán lo que uno quiera. Creo que las fuentes de luz seguirán integrándose a los materiales, en esencia serán una con el material. La metáfora tradicional de la lámpara con un foco y una pantalla desaparecerá.

Los diseñadores ya pueden imaginar muchas otras formas que continuarán sirviendo al mismo propósito pero con expresiones, tipología y personalidades muy diferentes. Esto hará posible una mayor integración de la iluminación con los materiales y la arquitectura.