ENTREVISTA | POR ANA CRISÓSTOMO

Gracias a la libertad creativa en su obra y la habilidad por potencializar al máximo cada proyecto, Michel Rojkind ha causado un gran impacto en la arquitectura internacional


Arquitectura y genialidad

México

De entrada, ¿quién es Michel Rojkind? A primera vista vi a un hombre experimentado y entregado a lo que hace, que transmite una pasión indescriptible que conquista a masas de jóvenes estudiantes que no paran de pedirle selfies. Cuando llegó mi oportunidad de charlar con él, aprecié su naturaleza; es cálido, hiperactivo, muy amable y extrovertido como ningún otro. De inmediato me dio la sensación de tener años de conocerlo. Esa fue la primera vez que lo conocí, cuando me compartió su visión y su forma de trabajar y de ver al mundo.

La segunda ocasión fue por la inauguración de Highpark. Los reflectores de nuevo están sobre él debido a la creación de esta magestuosa obra ubicada en Gómez Morín, en San Pedro, Nuevo León. Michel lo describe como un edificio que busca conectar y generar comunidad. “Cualquiera puede construir un edificio, pero no cualquiera puede construir una cultura y una comunidad. Esas son las cosas que más le interesan a Rojkind Arquitectos, además de trabajar en equipo con el cliente; no sólo hacer un edificio aislado sino que, aunque sean residencias privadas, se abra una plaza pública, darle un espacio a la ciudad, buscar que la gente venga a la parte comercial y que sea de un espacio real de adentro hacia afuera”, asegura. Highpark ofrece espacios incluyentes, donde los transeúntes pueden pasar por la plaza a sentarse en las bancas y aprovechar la sombra que genera, además de disfrutar la cultura emergente y gastronómica. Se llama Highpark porque el equipo puso en discusión el tema de que la gente en Monterrey no quería dejar sus casas con jardín.

Entonces ellos colocaron jardines y muros verdes en las terrazas y lograron parques elevados. Otro de los atractivos es el exclusivo diseño de interiores. Las firmas Salinas Lasheras, Ernesto Vela Ruiz Estudio, Treceavo Plano y Mauricio de la Garza dieron el toque final visual a cada departamento. El proyecto tomó seis años en concluir y, sin duda, se convierte en uno de los más trascendentes de la historia de la arquitectura local y del portafolio de Rojkind Arquitectos.

Su pasado como músico es más que conocido -por años fue el baterista de Aleks Syntek- pero lo más cautivante de Michel es el alcance de su carrera y su grandeza como persona. Por una parte lo conocemos como autor de obras insólitas como el restaurante Tori Tori, el Ovni de Interlomas, Casa PR 34 o la renovación de la Cineteca Nacional, pero más allá del arquitecto exitoso, encontramos a un humano orgulloso de ser papá, que un día normal se levanta por las mañanas a correr, para después caminar hacia su oficina (desde hace cinco años no tiene coche), trabajar, ir a comer y pasar tiempo de calidad con su hija.

Es irrebatible la capacidad de reinventar su proceso creativo en cada proyecto. Por años le han hecho la misma pregunta, y la respuesta no ha cambiado: “¿El reto más grande? El no estancarme. Estar todo el tiempo observando, reinventándome, cuestionándome muchas cosas y no sentirme estancado en mi propia comunidad. Ese es el reto”.

En cada palabra se refleja cuánto disfruta su trabajo. “Lo que más me gusta de ser arquitecto es que interactúas con todos los aspectos de la sociedad. Eres un productor de espacios que tienes que responder a necesidades y problemáticas, y las puedes responder de varias formas, siempre buscando que tengan una contundencia desde su raíz y un sustento muy sólido para que la respuesta sea la correcta”.

Como ya lo dejó claro antes, él sigue caminando y haciendo historia. Al final, me resulta inevitable preguntar: “¿Con qué otra locura vas a salir?”, a lo que él responde: “Con muchas, no quiero dejar de explorar nunca”.