Héctor Esrawe: innovador orgullo mexicano

 Con un imponente impacto internacional, a lo largo de su carrera ha dejado en claro que México es la influencia más fuerte en su trabajo.

México

Todo parte de su niñez, de la inquietud de desarrollar y entender lo que realmente implica hacerlo. Cuenta que siempre armó, desarmó y buscó la manera de crear cosas.

Fue hasta los 17 años cuando conoció como tal el diseño industrial, y se embarcó en la mejor decisión de su vida. Después de salir de la Universidad Iberoamericana, continuó su camino y en 2004 estableció Esrawe Studio, sello personal dedicado al desarrollo de mobiliario y proyectos de interiorismo.

Éste surge de las ganas de tener un espacio de reflexión para, a través del diseño, atender necesidades de clientes y proyectos de exploración personal.

Su concepción de una idea es muy particular, considera primordial atender siempre a una necesidad y comprender el concepto de un proyecto de manera total. “La metodología en mi estudio, es partir de la investigación, el análisis y el diagnóstico.

No hago nada, o no hacemos nada en el estudio, que responda a un capricho personal, entendemos el contexto y para quien se va hacer el proyecto y a partir de ahí iniciamos con el desarrollo. Entonces con eso podemos decir que no es lo que me guste o lo que se me antoje, es lo que el proyecto necesita”.

“Inicié como diseñador de objetos, luego de mobiliario y ahora soy interiorista”.

Otra palabra que define al diseñador es evolución, su trabajo fluye a manera que surgen las ideas. “He buscado no tener un estilo o un lenguaje que me defina. Soy alguien que ve las oportunidades que se le presentan en frente y toma decisiones a partir de ellas, no me interesa planear nada a 10 años. Y no es que viva en la inmediatez ni en la incertidumbre, sólo sé que voy a ser diseñador toda mi vida”. La línea no está trazada, él va en la dirección que el diseño lo lleve. Si bien ha viajado e ilustrado su talento gracias a su interacción con otras naciones, su obra y concepto están estrechamente ligados a su país. Aun cuando pasan los años, México sigue siendo su referencia cultural más fuerte.

Una parte muy importante para un creativo de la talla de Esrawe es mantenerse en contacto con el aprendizaje. Es por eso que en cada proyecto, él y su equipo buscan aliados que complementen y que sean expertos en la necesidades del trabajo a realizar. Además la enseñanza también le permite compartir y reflexionar en su actividad diaria. Ya que, asegura, no sólo imparte conocimientos, sino que también recibe instrucción de sus alumnos y tiene la oportunidad de expresar los aspectos que lo definen como diseñador.

Sobre los campos que faltan por explorar, responde: “Yo creo que muchísimos, y en ese espíritu vamos a abrirnos a ver qué viene en el camino. No me gustaría de nuevo decir qué quiero hacer mañana, porque lo que quiero hacer es diseño pero, ¿qué área?

Pues las que se puedan”. El diseño, futuros proyectos en Bellas Artes y vender chocolate mexicano en el mundo son planes que hoy lo emocionan.

Conversar con Héctor Esrawe, más allá de hacernos sentir fascinación por el diseño, nos hace un llamado a la exploración. A salir, aunque sea por un momento, de nuestro sitio y buscar, indagar y descubrir lo que hay allá afuera en el mundo. “La satisfacción más grande que me ha dado el diseño es vivir de lo que me gusta. Poderme levantar todos los días y hacer algo que constantemente me reta”, finaliza.