Mucho más que diseño

A través de su trabajo, Amín Suárez y Joshua Bornstein, fundadores de Grupo de Diseñadores, no sólo diseñan espacios vitales y funcionales, también crean estilos de vida. 

Los caminos y los azares de la vida por los que Amín y Joshua llegaron al interiorismo no podrían ser más diferentes. Trabajaron juntos en una reconocida firma de arquitectura y diseño, donde recibieron un valioso aprendizaje. Pero al final llegó el momento de unir su talento y creatividad en un despacho propio, a través del cual desarrollan una gran diversidad de proyectos. Lo que consideraban hobby, se convirtió en una vocación a la que se han dedicado desde 1995.

En su opinión, ¿Cuál es la mayor dificultad a la que se enfrenta un interiorista?

El reto más grande es cuando los clientes no tienen claro qué es lo que quieren. Especialmente cuando se trata de parejas que no se han puesto de acuerdo entre ellos. Suele pasar que ya les urge empezar el proyecto pero no saben, por ejemplo, cuántas recámaras les convienen, o el estilo que les gusta. Esta es la parte difícil y quizá la más creativa; tienes que usar la psicología, y en el caso de las parejas ponerlos a negociar de manera que se pueda hacer un proyecto con el que ambos queden satisfechos. Finalmente el espacio siempre tiene futuro.

¿Cómo resuelven esta dificultad?

A través de diversas juntas con los clientes desarrollamos el concepto, los vamos enamorando con una propuesta que responda al estilo que creemos que más les conviene. Para determinar esto llevamos a cabo una serie de análisis de lo que les gusta y lo que no. Esto nos permite trazar una línea que seguiremos a lo largo del proyecto y que dejará satisfechos a todos los involucrados.

¿Qué sucede cuando verdaderamente no se logra una buena relación con el cliente?

De ser el caso, cuando después de un tiempo se cae en cuenta de que las cosas no están funcionando como deberían, es mucho más honesto por el bien del cliente, de su casa y de nosotros, admitirlo y devolverle su dinero. El elemento humano siempre es lo más complicado. Muchas veces la gente cree que una casa nueva va a resolverles sus problemas personales, pero eso no depende de la casa.

¿En su opinión cuál es el error más frecuente en interiorismo?

Cuando la gente o los interioristas se aferran a una moda o tendencia. Hay ciertos proyectos que definitivamente al verlos parecen increíbles. Pero al mismo tiempo no se puede evitar pensar si dentro de cinco años, no digamos 10, los que habitan ese espacio van a seguir pensando lo mismo. Es como la ropa, hay prendas que puedes usar hasta 10 años y otras que sólo son de una temporada. La gente suele pensar que la moda y lo moderno es lo mismo, esto es un error. Por ejemplo, si el gris está de moda, de repente toda la gente quiere todo gris, no tanto porque les guste si no porque lo ven en todos lados. Lo que se recomienda es pintar una pared de gris, que llegado el momento es muy fácil cambiar, pero no llenar toda la casa con este color.

También el no hacer bien los proyectos, un buen proyecto es un buen espacio. Hay que tomarse el tiempo necesario para hacerlo de manera que cuando ya se ha empezado la obra, no se tengan que corregir errores sobre la marcha.


¿Cómo se logra el equilibrio perfecto en un espacio? ¿cuál es la media entre el too littley el too much?

Se puede hablar de dos tipos de equilibrio. La funcionalidad, cuando un espacio está bien planeado y resuelve las distintas necesidades de sus habitantes, ese espacio está equilibrado. Y desde el punto de vista decorativo, el equilibrio reside en definir muy bien el estilo que se pretende aplicar y que todo vaya de acuerdo con este, se tiene que saber qué va con qué, y cómo combinar. El everything goes no cabe.

¿Cómo describirían un espacio con personalidad?

Un espacio bien logrado, en el que todos sus elementos están integrados, en el que se nota que hay un punto al que fue dirigido y que cada detalle se eligió con un propósito. Un sitio que refleje un cierto carácter, que inclusive es capaz de transmitir emociones.

¿Qué tipo de material o pieza nunca usarían en un espacio?

No es que no usemos ciertos materiales, pero lo que definitivamente nunca haríamos es usar un material en específico en un determinado espacio o pieza. Jamás pondríamos loseta en una sala o comedor, los aplicamos en cocinas, despensas y baños. Para un sofá no elegiríamos un textil delicado como una seda. Tampoco combinaríamos ciertos materiales en lugares específicos, por ejemplo, en un piso jamás alternaríamos mármol con madera. No es que esta combinación se vea mal sino el mantenimiento que requieren es tan diferente que el piso acaba deteriorándose.

¿Tienen alguna regla que siempre apliquen en su trabajo, sin importar los requerimientos de cada proyecto?

Sí, que el cliente no intervenga una vez que se está ejecutando la obra. Y esto porque cualquier modificación en esta etapa implica hacer cambios a un proyecto ya definido y aceptado hasta el último detalle. Nosotros le mostramos al cliente, en planos y perspectivas, cada uno de los espacios que integran el proyecto, en esta fase hacemos todos los cambios que el cliente nos solicite hasta que quede satisfecho con el resultado, pero una vez firmados los planos no se admiten correcciones.