Espacios sin límites

Hay muchos recursos para producir amplitud donde no la hay. Para saber más sobre el tema, te presentamos la propuesta del arquitecto regiomontano Benito Herrera.

Contar con un espacio pequeño para vivir no necesariamente es una desventaja, al contrario, tiene muchos beneficios en cuestión de costos, limpieza, mantenimiento y más. Esto viene a la par de las necesidades actuales de las grandes ciudades que apuntan a un estilo de vida más cómodo y sin mayores complicaciones. Aún así, para muchos esto representa inconvenientes, por esta razón platicamos con Benito Herrera, quien está al frente de un buró de Diseño Arquitectónico, donde se especializa en construcción e interiorismo. Con oficinas en Monterrey y la Ciudad de México, y proyectos en el diversos países como Argentina, Estados Unidos y Japón, Benito prueba su experiencia y nos comparte grandes técnicas para dar amplitud a espacios reducidos.

Primero vienen los recursos clásicos que ya conocemos: espejos y colores claros. Los primeros, por su naturaleza, nos ayudan a percibir mayor amplitud en áreas reducidas. Sobre los colores, Benito mantiene la postura de aplicar colores claros. No obstante, propone manejar en algún color oscuro como detalle o contraste para generar armonía. Los elementos transparentes son otra herramienta favorita del Arquitecto; opta por mamparas o divisorios de cristal, gasas o materiales traslúcidos para dar relajación a los espacios.

En cuestión de mobiliario, lo compacto es lo mejor. Sin embargo, podemos jugar con muebles un poco más imponentes. Al respecto dice: “Aunque sacrifiquen espacio, los más cómodos son ideales, pues son importantes para el confort en un espacio habitable. Podemos complementar un suave y amplio sofá con pequeños taburetes o bancas para dar comodidad plena, y a los muebles complementarios dejarlos como auxiliares para cuando se reúna más gente”. Para evocar modernidad, su estilo incluye sillas y mesas clásicas transparentes de policarbonato en colores claros.

Benito emplea más tácticas para ganar espacio sin sacrificar estilo o color, como el aprovechamiento de nuevas tendencias de accesorios y muebles diseñados en materiales traslúcidos como cristal, acrílico o policarbonato. Otra es por medio de acentos. Para esto propone analizar qué es lo mas importante en espacio o mobiliario y que las decisiones estéticas se apliquen en lo funcional en una medida mínima. Esto lo ejemplifica de esta manera: “Quizás quiero un sillón de terciopelo color púrpura, pero saturaría mi espacio. Entonces elijo tonos sumamente neutros como taupé o gris medio, y lo aderezo con dos cojines o un tirado de terciopelo o piel en el púrpura que se me antojaba, de tal modo que aparece en escena mi capricho, pero en una escala menor y sin dejar de lado el color”.

Otra clave para dar amplitud es la reinvención de espacios como cocina, baño y guardarropa. Esto se puede lograr con el simple hecho de cambiar colores y mover los mismos muebles y accesorios de un lado a otro para refrescar su uso cotidiano. En la cocina podemos desinstalar gabinetes y ubicarlos en otro lugar; en el baño cambiar el espejo y la iluminación a donde no estamos acostumbrados y así en diferentes spots de la casa. “No siempre es malo reinventar algo que ya es bello. Es evolución, hasta los cánones de belleza cambian de contexto con el paso del tiempo”, finaliza.