Arco Arquitectura Contemporánea

Entervista a los hermanos Jose y Bernardo Lew, fundadores de Arco Arquitectura Contemporánea.

México

A través de un trabajo innovador enfocado a satisfacer las necesidades del usuario, Arco Arquitectura Contemporánea ha construido un amplio portafolio de obra. Platicamos con José Lew quien junto a su hermano Bernardo fundó este despacho de arquitectura e interiorismo.

¿ En estos más de 15 años de experiencia cómo crees que haya cambiado el papel de los arquitectos?

No creo que haya habido un cambio en el papel o responsabilidad del arquitecto hacia la arquitectura o los clientes. Lo que sí creo es que la arquitectura, y el interiorismo, han tenido un mayor alcance gracias a la difusión de los medios digitales. La gente está más atenta cuando requiere los servicios de un arquitecto y especialmente cuando necesita los de un interiorista. Por otro lado, la arquitectura se ha vuelto mucho más global y menos regional, hay una mayor exposición del trabajo que uno hace en todo el mundo.

¿Estas plataformas a las que te refieres han acercado al arquitecto como persona al público en general?

Totalmente, hay mucho mayor acercamiento. Creo que por eso actualmente hay mucho más jóvenes que deciden estudiar arquitectura, al menos en México; anteriormente esta carrera no era tan solicitada.

¿Cuáles dirías que son la mayor virtud y el peor defecto de la arquitectura actual?

La tecnología ha colaborado a hacer una arquitectura mucho más vanguardista de lo que anteriormente era posible hacer.

Esto es una ventaja, pero al mismo tiempo lo veo como una desventaja pues muchas veces tiene como resultado una arquitectura muy pasajera; los edificios resultan muy llamativos, sensacionalistas, pero no tan funcionales lo cual es clave en esta disciplina.

La tecnología es una gran ayuda en el proceso arquitectónico pero hay que saberla usar, ésta no va a resolver un proyecto. Creo que a las nuevas generaciones la tecnología les ha apagado un poco el chip creativo.

¿En tu opinión qué arquitectos han sabido sacar el mejor provecho de la tecnología?

Sin duda Norman Foster. Zaha Hadid sería otro ejemplo. Por mucho tiempo sus proyectos eran tan complejos que resultaba imposible construirlos, se quedaban como bellas perspectivas dignas de enmarcarse.

Pero actualmente la tecnología ha hecho posible que se construyan sus vanguardistas edificios que en su interior no dejan de ser funcionales. Otro arquitecto que tiene el mérito de haber usado a su favor la tecnología es Frank Ghery cuyas obras, como el Museo Guggenheim, de Bilbao no sólo son escultóricas si no funcionales.

¿En su afán de destacar se ha olvidado cierta arquitectura actual de su propósito esencial?

Seguramente que hay esos casos. En el nuestro somos muy funcionalistas, el hecho de que proyectemos para muy diversas escalas, que tengamos que solucionar desde un conjunto residencial hasta un mueble, nos ha permitido entender mejor las necesidades del usuario. Hemos aprendido mucho a base de prueba y error y de trabajar en equipo, estamos convencidos de que la arquitectura es un trabajo de colaboración entre los diversos especialistas. Y por supuesto el papel del cliente es muy importante, hay que saber escucharlo y no pretender imponer las ideas.

¿Cómo describirías al cliente ideal?

El cliente ideal es el que tiene una amplia confianza en el arquitecto, que está seguro de porqué lo contrató, que va a escuchar sus sugerencias sabiendo que no va a hacer algo con lo que él no esté cómodo. Hemos tenido clientes que les da miedo tomar la más mínima decisión lo cual tampoco es lo ideal. Qué bueno que le otorgue al arquitecto tal libertad pero finalmente, especialmente en el caso de residencias, él es quien tendrá que vivir con el resultado final. Un cliente que resulta terrible es el indeciso, el que no sabe qué quiere y que por más vueltas que se le den a un proyecto y se le trate de guiar sigue con muchas dudas.

Igualmente terribles son los “arquitectos frustrados”, clientes que buscan más que a un profesionista a alguien que les ejecute exactamente lo que ellos quieren, aún cuando sea algo inconveniente.

¿Se pude hablar de una determinada identidad de la arquitectura de Arco Arquitectura Contemporánea?

No tenemos una línea ni un estilo predeterminado, como es el caso de otros arquitectos que al ver sus obras se sabe que son de ellos. Creemos que cada proyecto es diferente lo cual implica gustos, materiales, estilos, necesidades y funciones. Sí hay ciertos elementos que están presentes en muchas de nuestras obras como iluminación, remates visuales, ritmos, la manera de solucionar ciertas cosas. Nunca hemos buscado formar un cierto estilo que creo que es algo que se daba mucho en anteriores generaciones de arquitectos y que actualmente ya va cambiando. Creemos que lo más importante es buscar el concepto detrás de cada proyecto cosas. Nunca hemos buscado formar un cierto estilo que creo que es algo que se daba mucho en anteriores generaciones de arquitectos y que actualmente ya va cambiando. Creemos que lo más importante es buscar el concepto detrás de cada proyecto.

¿Qué tipo de proyecto que no hayas hecho aún quisieras hacer?

A mí me encantaría hacer un museo, y no uno gigante si no algo más pequeño; siempre me han llamado mucho la atención. Un museo no es un tipo de proyecto de los que encuentres muchos en un solo lugar. Creo que en la carrera a todos nos tocó hacer un museo, pero me gustaría poder hacerlo en la vida real, resolver el tipo de espacios que este tipo de edificios requiere. Pero cualquier tipo de proyecto que no hayamos hecho todavía, o que pudiera representar un reto por sus características o complejidad, también me encantaría hacer.