Viviendas de altura

Durante un tiempo la arquitectura vertical estuvo mayormente destinada a edificios comerciales y de oficinas pero hoy ya no. El arquitecto Agustín Caso, de Idea Asociados habla sobre esta tendencia.
Obra del arquitecto Agustín Caso, de Idea Asociados.
Obra del arquitecto Agustín Caso, de Idea Asociados. (Foto: Cortesía Idea Asociados)

Son muchos los factores que han determinado el crecimiento vertical de las ciudades, entre otros, la sobrepoblación, el encarecimiento del terreno y la necesidad de aprovechar redes de servicios e infraestructura ya existentes. Estas circunstancias no sólo han transformado el paisaje urbano, también han modificado la manera de vivir de sus habitantes.

Actualmente la gente ya no sólo trabaja y realiza sus compras en edificios, una gran mayoría también vive en un inmueble de este tipo. Al tiempo que la urbe se ha poblado de edificios de vivienda, la arquitectura vertical residencial se ha ido transformando. Anteriormente, nos comenta Agustín Caso, no existía una normatividad tan clara en cuanto al uso del suelo. Los edificios de vivienda se planeaban como proyectos tipo stand alone, tras derribar una casa, en el terreno que ocupaba se construía una torre de departamentos. En su planeación solamente se consideraban las necesidades básicas de vivienda, jamás se contemplaba que el inmueble contara con algún tipo de amenidades. Esto, además de romper la cinta urbana –las zonas de vivienda no estaban desarrolladas para construcciones altas– limitaba el proyecto. Se diseñaba una sola fachada principal a la calle y en el mejor de los casos otra posterior. Las laterales, al ser de colindancia, se mantenían ciegas, sin ningún diseño. Actualmente, en su mayoría, este tipo de edificios se proyectan como desarrollos integrales y completos en los que los usuarios buscan que, además de que su inversión, tenga un costo-beneficio, que el inmueble cuente tanto con espacios privados como comunes.

El planteamiento de este tipo de construcciones ha transformado su aspecto exterior y los servicios que incluye, además de modificar la distribución interior de los departamentos. Según nos explica Caso, mientras que anteriormente se buscaba la división de espacios, hoy lo que se privilegia son áreas abiertas que incorporen diversos servicios. La sala y el comedor conviven en un mismo espacio. La cocina, antes oculta, ya ha pasado a formar parte del área social, un lugar en el que las visitas puedan convivir con los anfitriones mientras que estos cocinan. La privacidad se reserva para habitaciones, baños y algunos servicios.

Hay dos aspectos que atañen a la arquitectura contemporánea y, por lo tanto, a este tipo de proyectos: sustentabilidad y tecnología. En cuanto a la primera, Caso nos explica que está presente ante todo en la elección de los materiales. En lo que respecta a la segunda, aunque en los edificios residenciales las áreas comunes son las únicas que suelen automatizarse, cada departamento se acondiciona con las instalaciones necesarias para que cada usuario, de acuerdo a su presupuesto o requerimientos, decida qué sistemas inteligentes aplicar. En opinión de Caso los edificios residenciales tienden a ser entidades más integradas, energéticamente eficientes, en los que el usuario encuentre un ambiente agradable, un estilo de vida más práctico y, muy importante, mayor seguridad.